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Cómo mantenerte siempre motivado, aun cuando las circunstancias no estén a tu favor

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Cómo estar siempre motivado aun cuando las circunstancias no son las mejores

Cuéntame ¿Para ti que es estar motivado? ¿Crees que es algo que puedes obtener viendo alguna una película “motivacional” que vez un buen domingo por la tarde en internet? ¿Sabes lo que significa realmente estar motivado? ¿Conoces el poder enorme de la motivación verdadera?

Esto tan importante, que si pudieras descubrirlo y aplicarlo desde hoy, puede llevarte a obtener los resultados que alguna vez pudiste imaginar.

Estar siempre motivado es algo que muchos desean, pero en realidad no saben de lo que hablan. Y es que la motivación (verdadera) no es algo por lo que necesites esforzarte para tenerla a cada momento. Una vez que esta contigo, no tienes que preocuparte por mantenerla. Permanecerá dentro de ti y te acompañará a donde quiera que vayas, a tal grado, de que no habrá nada que te detenga. Literalmente te volverás imparable. Ese es el gran poder de la motivación verdadera.

Si te gustaría descubrir el único secreto que necesitas para estar siempre motivado, conseguir lo que te propongas y dejar de recurrir a la simple fuerza voluntad que no te lleva a ninguna parte, entonces acompáñame…

¿Qué significa estar motivado realmente?

Al igual que sucede con la idea de seguir tu pasión; estar motivado es algo que suele confundir a muchas personas. Se cree que la motivación es una emoción o un sentimiento que lo debería acompañar siempre. Sin él, creen que no podrán lograr nada; no podrán trabajar bien, no podrán hacer sus actividades como deberían, ni lograr sus objetivos personales.

En parte tienen razón, cuando no estas motivado difícilmente tendrás ganas de hacer tus tareas diarias. Tus esfuerzos estarán muy por debajo de lo que realmente eres capaz y será muy difícil que hagas las cosas bien y entregues lo mejor de ti, cuando no existe la motivación educada.

Sin embargo, en este punto es importante que sepas algo, y créeme que esto es clave si realmente quieres lograr la motivación que estás buscando. Y es que hay una gran diferencia entre tener motivación; es decir, unos motivos claros y sólidos para hacer las cosas, y “sentirte siempre motivado”. 

Muchas personas cuando están desanimadas pronuncian frases como “Hoy no estoy motivado”,  “no me siento motivado para comenzar“. Hay quienes piensan (erróneamente) que siempre deben sentirse motivados como si fuera algo necesario para conseguir lo que quieren.

Es como si creyeran que la motivación llegará como una haz de luz que se abre entre las nubes para iluminarlos y darles la energía que necesitan para trabajar.

Mucha gente tiene la falsa creencia de que la motivación es una emoción que podemos sentir, y mantenerla constante a lo largo de nuestros días. Sin embargo, lo cierto es que la motivación no es una emoción, y aún si lo fuera ninguna emoción es capaz de perdurar todo el tiempo y para toda la vida.

Las emociones son estados mentales que te hacen sentir de cierta manera y cambian a lo largo del tiempo. O dime; ¿acaso siempre estas alegre, enojado, o triste? Claro que no…

Las personas confunden motivación con entusiasmo e inspiración

Cuando alguien experimenta ese sentimiento intenso de exaltación del ánimo producido por una película, un video inspiracional, o después de tener una charla “motivacional”, en ese momento se dicen estar “motivados”. Sienten en su interior un impulso de energía positiva que lo alienta a comenzar y tomar acción.

Si te has sentido alguna vez de esa manera, y hasta ahora creías que eso se llamaba motivación, déjame decirte que no lo es en absoluto. Lo que sientes en realidad se llama entusiasmo e inspiración. Es una poderosa chispa momentánea de energía positiva que te puede ayudar a comenzar algo nuevo, y de la cual puedes apalancarte para lograr grandes cosas.

¿Del párrafo anterior has notado que dije “Chispa momentánea”? Si lo notaste entonces vamos bien. 🙂

[Articulo recomendado: Entusiasmo: con un dios dentro de ti]

La motivación es algo más grande que una simple emoción pasajera. Es algo que permanece dentro de ti siempre. Algo que te impulsa a continuar y perseverar con una disciplina inquebrantable aún cuando las circunstancias no te favorecen.

Es la motivación que reside dentro de cada uno de nosotros, el combustible que nos ayuda a lograr cualquier cosa que nos proponemos, sin importar lo grande o pequeña que pueda ser.

NO la llames «Motivación», llámala «Motivos»

Por favor, no me malinterpretes, cuando digo que “la motivación permanece dentro de ti siempre”. No me refiero a que la tengas presente todo el tiempo, o que la sientas a cada instante. Eso es imposible.

La motivación es algo que tú conoces conscientemente. De hecho, prefiero llamarla motivos, ya que, como hemos visto, la palabra motivación suele ser confundida con una emoción. Y aunque sí está ligada a emociones intensas, la motivación no es precisamente una emoción.

Los motivos son lo que te hacen moverte, sea cual sea tu situación. Son tu «por qué» vital que te impulsa; la razón por la que haces lo que haces cada día con ganas de entregar lo mejor de ti.

Cuando tienes unos motivos claros por los cuales trabajar, te levantas de la cama con ganas de encarar el nuevo día, aún cuando el dia anterior no haya sido el más memórele y digno de recordar.

En este punto quiero aclarar que, al “tener motivos” no estoy diciendo que te levantaras a diario con una gran sonrisa en el rostro que irradia alegría y buen humor que contagia. No te confundas; no todos los días serán iguales, y habrás muchos donde tendrás el ánimo por los suelos, e incluso podrías querer darte por vencido y no querer continuar.

Sin embargo, esa no será razón para detenerte cuando tus motivos son válidos y verdaderos. Seguirás avanzando con la cara en alto, afrontando y encarando todas las situaciones adversas que puedan surgir a tu paso.

Cuando tengas unos motivos adecuados, demandarás de ti más de lo que consideras humanamente posible para lograr tu cometido. Ese es el gran poder de los motivos. Y quiero recalcar en este punto que he dicho “Motivos Adecuados” y no simplemente “motivos”.

Motivos siempre puedes tener, pero eso no significa que sean suficientes para tu lograr tus más grandes metas y aspiraciones. Para conseguir cualquier cosa en tu vida necesitarás de unos motivos más grandes y más fuertes que los obstáculos que puedas encontrar a tu paso. A eso me refiero con tener los motivos adecuados.

Qué hacer cuando NO estás motivado

La motivación no va a llegar sola. Como te he comentado, tener motivos no se trata de una emoción o un sentimiento. Puedes sentir entusiasmo o inspiración para hacer algo, pero eso no quiere decir que tengas los motivos suficientes y adecuados para ir por ello y hacer lo que necesario cuando los momentos complicados se presenten.

Los motivos son algo que debe surgir dentro de ti, y sin ellos, no tiene caso que ni siquiera comiences.

Por ejemplo, si quieres iniciar un negocio, comprar cierta casa, o buscar un ascenso laboral, antes debes ser sincero contigo misma(o) y preguntarte: ¿Cuáles son mis motivos reales para perseguir una meta u objetivo de tal magnitud? ¿Por qué quiero conseguir algo así? ¿Mis deseos son genuinos o son un simple “me gustaría”? ¿Mis motivaciones son lo suficientemente fuertes y solidas como para hacer lo necesario hasta conseguirlo?

Permite que el amor forme parte de tus motivos

Hay un impulso muy poderoso que seguramente ya conoces, se llama amor verdadero. Cuando este sentimiento esté ligado íntimamente a tus motivos, serás capaz de hacer cualquier cosa dentro de tus posibilidades para lograrlo. Es como el ingrediente clave que necesita cualquier motivo para hacerte imparable.

Si no me crees, pongamos un ejemplo:

Imagina que ahora mismo vas caminando por una de las calles de tu ciudad, cuando de pronto a lo lejos, ves que de una de las casas está saliendo un intenso humo negro… ¡la casa está en llamas!

Te acercas al lugar para ver más claramente, y de pronto te das cuenta al mirar por la ventana, dentro del la habitación, esta la mascota de uno de tus vecinos, la cual se ha quedado atrapada dentro. Entonces aquí es cuando te pregunto: ¿Estarías dispuesto a entrar en la casa en llamas, exponerte al fuego, y poner en riesgo tu propia vida para salvar a la preciada mascota de tu vecino?

Si tu respuesta es “NO”, te entiendo, y no tienes que preocuparte o sentirte mal por ello. Lo que sucede es que no sientes amor por la mascota; es decir, tus motivos no son lo suficientemente fuertes para arriesgarte de esa manera, exponer tu vida y aventurarte a rescatarla; No estás dispuesto a sacrificarte para salvar al animal.

Ahora cambiemos un poco las cosas. ¿Qué pasaría si en vez de ser la mascota de tu vecino quien está dentro de la casa, de pronto te das cuenta que se trata tu hija(o), tu pareja o tu madre que te está gritando desesperadamente por la ventana pidiéndote ayuda? ¿Serías capaz de entrar en la casa para salvarla?

No tienes que responderme. Sé que ni siquiera lo pensarías dos veces cuando ya estás dentro…

Como puedes ver, unos motivos ligados al amor y a lo que realmente te importa en el mundo, te harán lograr y hacer lo que nunca imaginaste que harías o te atreverías.

Sin motivos verdaderos no vas a llegar a ninguna parte

Con el ejemplo anterior ¿Puedes darte cuenta del gran poder de los motivos verdaderos? ¿Puedes notar la gran diferencia que existe entre la frases: “quisiera lograr…”  y “debo y necesito conseguirlo por que no hay otra opción”?

Cuando no tienes otra alternativa, otro camino, o no hay nada mejor que puedes hacer que conseguir lo que te has propuesto o aquello que necesitas, es entonces cuando tus motivos son el combustible que te impulsará a moverte aún cuando las circunstancias no estén a tu favor.

Como puedes notar, la motivación NO es una emoción positiva llena de alegría, exaltación y acompañada de una grande sonrisa en el rostro. En realidad se trata de la razón vital por la cual haces las cosas.

Las personas se rinden con facilidad por una carencia de motivos adecuado; no tiene una razón solida ni unos motivos claros y firmes para transitar su camino. Generalmente comienzan persiguiendo aquella escena ideal que imaginaron en un buen día lleno de optimismos. Semanas después, o incluso días u horas más tarde se dan cuenta de que no tienen lo necesario para afrontar las dificultades y mantener la disciplina y la constancia a lo largo del tiempo. Carecen de motivos válidos que los impulsen a seguir avanzando.

Por eso, antes de pretender lograr cualquier cosa en tu vida; desde algo pequeño y simple, hasta algo grande que requiera paciencia, valor y perseverancia, necesitarás definir unos motivos adecuados para conseguirlo. Si tus motivos no están a la altura de tus aspiraciones y deseos entonces lamento decirte que no llegarás muy lejos por ese camino.

La motivación también puede llegar sin que la esperes

Para explicarte esto, pongamos un nuevo ejemplo.

Imagina que tienes una familia con 2 o 3 hijos los cuales dependen económicamente de ti. De pronto llega el COVID-19 y desafortunadamente te quedas sin empleo (o sin clientes). Entras en una situación económica muy difícil y uno de tus hijos enferma gravemente. No tienes dinero para sus medicinas ni para su tratamiento médico. Entonces la pregunta es ¿Qué serías capaz de hacer por tu hijo si te encontraras en esa situación?…

No necesitas responder. Estoy seguro que harías todo lo que estuviera en tus manos y muchos más que eso con tal de brindarle la oportunidad de recuperarse y estar bien. Tendrías un motivo extremadamente fuerte para moverte y conseguir el dinero. Lo harías como fuera y a consta de lo que sea… ¿O acaso me equivoco?

La motivación para actuar puede venir de un evento inesperado. Cuando eso sucede tu manera de ver el mundo cambia. Y es en ese momento cuando algo que antes parecía una hazaña enorme e imposible de lograr, ahora parece un obstáculo más pequeño cuando tus motivos para conseguirlo son inmensos.

La única clave para tener la motivación adecuada

Si quieres tener una motivación inquebrantable, poderosa y duradera, entonces liga tus razones al amor. Puede ser a tu amor por la vida, por tu tiempo, por tus hijos, por tu pareja, o por tu prestigio y reconocimiento.

Cuando tus motivos están ligados a uno o varios de tus valores vitales, entonces tendrás la fuerza interior necesaria para hacer lo que se requiera, aún cuando las circunstancias no te favorezcan. Cuando tengas algo así, no habrá problema u obstáculo lo suficientemente grande para detenerte. Literalmente te volverás imparable.

[Video recomendado: Qué son los valores personales y cómo identificarlos]

Cómo estar motivado en el trabajo

Con lo que hemos visto seguramente ya te puedes dar una idea de lo que necesitas para estar motivado; ya sea para trabajar, estudiar, emprender tu propio negocio o cualquier cosa que quieras lograr que necesite esfuerzo y disciplina de tu parte.

Si trabajas en una actividad que no te interesa, no te inspira o no te importa en lo absoluto, y tu único “motivante” es ganar dinero. Lo más probable es que te encontrarás en la difícil situación de trabajar sin ganas. Incluso es posible que llegues a quejarte y sentir que no te gusta trabajar.

Sin embargo, lo que ocurre en realidad de lo único que careces es de unos motivos adecuados. Cuando no encuentras en el dinero un fuerte motivo para trabajar con energía y ganas de dar lo mejor de ti, haces las cosas con pesar, dando lo mínimo para cumplir, no tienes metas ni objetivos y cada día que pasa es un día gris que prefieres dejar en el olvido.

Si estas en esa situación, entonces amplía tus motivos y eleva tus entandares. Define un propósito de vida más grande que solo ganar dinero. Algo que no solo busque satisfacer tus necesidades y vivir al día, sino que tenga un enfoque más amplio. Piensa en algo que te permita aportar algo de ti al mundo.

Puedes, por ejemplo, pensar en darle un mejor presente y futuro a tu familia, contribuir a tu comunidad, ayudar a la vida silvestre o a los niños de la calle…. Se trata tener un motivo centrado en aportar/ayudar/contribuir y entregar tu tiempo y energía por lo que más te importa, te interesa, y más vale en tu vida.

Puede ser que tengas un sueño muy grande, y es válido, pero pregúntate ¿Cuáles son mis motivos para querer algo así? Sé sincera(o) contigo misma(o) y cuando conozcas tus verdaderas razones pregúntate: ¿Estos motivos son suficientes y adecuados para trabajar en mis sueños? ¿Realmente son el combustible que me permitirá trabajar con una disciplina y una constancia inquebrantable?

Si te das cuenta que tus porqués son adecuados entonces ve por tus sueños, pero si no lo son y sientes que no estás dispuesto a hacer lo necesario, no te preocupes. Solo mira a otro horizonte porque ese no es tu destino. Debes seguir tu intuición más que la razón y encontrarás el camino correcto.

◊♦◊

Ahora cuéntame. ¿Cómo te has sentido últimamente? ¿Estás motivado o sientes que has perdido los motivos para continuar? Me gustaría que compartieras tu situación aquí debajo en los comentarios.

Además, si te ha gustado y crees que este artículo le puede ayudar a alguien, te invito a que se lo compartas con tu amigos. Al hacerlo me impulsas y me ayudas a seguir entregándote más contenidos como este y te estaré muy agradecido. 😉

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4 comentarios

  1. Debemos estar 100% motivados para conseguir nuestro objetivos y tener en punto de referencia; nuestra roca, ya que esto es lo que nos impulsa a realizar todas las acciones que pretendemos alcanzar.

    1. Gracias Nelson. Así es; debemos estar motivados, y para encontrar tal motivación debemos ser sinceros con nosotros mismos y preguntarnos francamente: ¿Qué es lo que me mueve para cruzar el camino hasta conseguir lo que que quiero?

      Encontrar una motivación lo suficientemente grande suele ser difícil, pero una vez que la tienes, ya tienes una gran parte de recorrido casi asegurado. 🙂

      ¡Un abrazo!

  2. Actualmente me encuentro en la situación que comentas en este artículo. Llevo más de 10 años desempeñando un trabajo que nunca me ha gustado, pero me he mantenido en él porque la paga es muy buena en comparación con lo que perciben la mayoría de los profesionistas en México. Sin embargo, ahora ya no me motiva el dinero y trabajó sin ganas y sin la energía necesaria para continuar desempeñándolo de buena manera. Ahora quisiera reinventarme profesionalmente ya sea para conseguir otro trabajo o emprender algún negocio que me motive a levantarme con entusiasmo todos los días, aunque eso implique sacrificar ingresos. Sin embargo, no tengo claro cómo llegar a lograr eso, además de tener la “presión” o el compromiso de tener que generar mes con mes el ingreso suficiente para cubrir los gastos para mantener mi casa y a mi familia.

    1. Hola Rodrigo.
      Gracias por compartirnos un poco de ti y lo que estás pasando.

      Te entiendo muy bien cómo te sientes. Es algo que sucede habitualmente. Sin embargo, el hecho de que estés tomando consciencia de ello y te estés decidiendo a emprender un nuevo camino, sea en otro empleo o un proyecto propio, ya estás dando un primer gran paso.

      [Artículo recomendado: Antes de emprender un negocio, pregúntate esto]

      La gran mayoría de personas nunca hacen nada al respecto. Saben que lo que hacen no les gusta o incluso es un empleo que odian, pero carecen del valor y valentía de hacer algo mejor con su vida.

      [Artículo recomendado: ¿No sabes qué hacer con tu vida? Aquí está el secreto]

      Es común que muchos se queden donde están por dinero. Pero no es lo mejor que se puede hacer.

      Puede parecer una buena decisión quedarse en un trabajo solo porque la paga es buena, pero cuando es algo que no disfrutas, no te llena, ni te inspira de ninguna forma, entonces sólo estarás desperdiciando tu vida.

      Para ponerlo en perspectiva, veamos un ejemplo:

      Piensa en algún gusto que te das comúnmente. Puede ser, ir a un buen restaurante a cenar, o ir de compras al centro comercial.

      Darte ciertos gustos se siente bien y no tiene nada de malo. Después de todo trabajas y te lo mereces. Además, estás intercambiando tu dinero por algún producto o servicio de tu agrado y/o para tu beneficio ¿Verdad? Sin embargo, debes tener algo cuenta.

      A pesar de que te sientas bien al hacer esa compra o ese gasto, debes tener presente no solo la manera en cómo te sientes cuando compras. También debes considerar la manera en cómo ganaste el dinero. Es decir, recordar lo que tuviste que hacer para recibirlo o cómo te estabas sintiendo en el momento de estar trabajando para conseguirlo.

      Si haces un gasto o una compra con dinero que no disfrutaste trabajando, entonces en algún momento tendrás que volver a hacer lo mismo para volver conseguir esa cantidad. Y así el ciclo se repite de manera interminable hasta que un día te das cuenta que se han pasado varias décadas viviendo sin sentido, sin un propósito ni un objetivo claro.

      Si dejas pasar muchos años tal vez un día sea demasiado para comenzar y tomar un nuevo camino.

      Debes saber que hay dos tipos de dinero: el dinero feliz y el infeliz.
      El feliz es aquel que se gana con amor, pasión y/o vocación. El dinero infeliz es… bueno, creo que ya todos sabemos cual es.

      Te escribo estas palabras para darle un impulso a tu decisión reinventarte.

      Posiblemente te va a dar miedo pensar en todo lo que puede salir mal, pero aún con miedo debes hacerlo. Si no lo haces, esa “espinita” que sientes por hacer algo diferente va a persistir y jamás te dejará tranquilo.

      Si no lo haces un día mirarás atrás y podrías tener muchos arrepentimientos por no haber seguido tu intuición cuando era el momento.

      [Artículo recomendado: Escucha a tu corazón y sigue tu intuición que no vas a equivocarte]

      Espero te sirvan de algo estas palabras. Si quieres, podemos platicar en algún momento sobre tu situación más en profundidad, o necesitas ayuda para definir y descubrir qué hacer en esta etapa de tu vida y cómo hacerlo, entonces no dudes en escribirme. Será un gusto conocerte, charlar y poder ayudarte. 🙂

      ¡Un abrazo!