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Crea tu destino, no aceptes la casualidad ni tus circunstancias

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Crea tu destino y más que creer en el destino

¿Creas tu destino o crees en el destino? ¿Eres de aquellas personas que esperan que la vida les traiga lo que creen merecer?, o ¿de aquellos que van en busca de lo que quieren y se convierten en merecedores con creces? ¿Eres de los que creen que el destino es algo definido o que tienes el poder para crearlo a voluntad?

¿Cuántas veces te has dejado llevar por lo que te traiga la casualidad, pensado que lo que recibes es por mandato divino y por lo tanto debe ser bueno?

¿Cuántas veces has dejado que venga a ti lo que la vida te traiga o le has dejado a la suerte tu destino?

Hay muchas personas que lo hacen, esperan que la vida les traiga lo que creen que deben recibir.

A mi parecer, creer en un destino definido es una forma muy pasiva de vivir. Al hacerlo permites que lleguen a ti los efectos residuales de las acciones de otros. Estos pueden ser eventos, personas u objetos.

Como si fueras una pluma de ave que cae sutilmente al suelo, te dejas llevar por el viento que producen otros y que sopla más fuerte.

Creer en un destino fijo te impide actuar para perseguir tus sueños y crear la vida que deseas.


Nota: Este post contiene ideas que pudieran ir en contra de algunas creencias religiosas. Si eres una persona creyente te pido que tomes de este post solo aquello que consideres útil. No es mi intención imponer ningún tipo de ideología. Todos tenemos la libertad para elegir y eso es magnífico. 🙂


No llegan a tu vida cosas buenas por casualidad

Estamos en un mundo donde es complicado predecir lo que puede suceder. Son muchas las variables y factores que influyen para que un acontecimiento suceda.

Sin embargo podemos dividir estos factores en dos tipos:

  1. Tus acciones: Por ejemplo, el lugar donde decides estar, la comida que eliges llevar a tu boca, la persona que eliges como pareja, el momento en que decides dejar tu trabajo para perseguir tus sueños etc.
  2. El efecto generado (reacción) por las acciones de algo más: Puedes ser la lluvia, tu hijo que no te dejo dormir, el recorte de personal en la empresa, el cambio de gobernantes, la caída del precio de la moneda etc.

Cualquier cosa que te suceda cae dentro de esos dos factores.

Cuando algo te sucede, sea bueno o malo, realmente no ocurre para beneficiarte o afectarte, simplemente es el resultado de un conjunto de factores.

Son acciones que se llevaron a cabo en un tiempo y lugares específicos que en conjunto forman un resultado.

Los que acontece tampoco es una lección divina, un regalo de dios o algo parecido, simplemente es tu vida que sucede. Y todo lo que sucede te afecta de forma indirecta o directa.

El universo no está pendiente de lo que recibes. Es indiferente a las cosas buenas o malas. Todo simplemente fluye.

Por ejemplo, Los dinosaurios se extinguieron debido al impacto de un asteroide. Fueron víctimas de un evento casual con poca probabilidad, pero sucedió y afecto su destino.

Gracias a ese evento la humanidad pudo evolucionar y ahora estamos nosotros en punta de la escalera evolutiva. Sin embargo pudieron ser ellos lo que hubiesen evolucionado y todo hubiese sido diferente.

Las “cosas buenas” realmente no existen. Solo tú sabes que son buenas porque piensas en tu beneficio, bienestar y satisfacción. Es tu instinto de supervivencia.

Sin embargo el universo no sabe lo que es bueno para ti, no lo contempla. Él solo funciona por acción-reacción y si tú no actúas no hay razón para que algo deseado se te regrese a cambio.

Lo único vas a recibir viviendo de forma pasiva, es el residual de factores externos.

Entonces te pregunto ¿Realmente quiere vivir solo de esos residuos que generan otros?

Si quieres recibir o conseguir “cosas buenas” en tu vida, la única manera de lograrlo de una forma más controlada es mediante el primer factor; tus acciones.

Observa que digo más controlada, porque puedes recibir cosas buenas por azar o por suerte, claro que es posible. Pero esperar algo así es dejarle tu destino a la probabilidad.

Y algo más importante aún, la suerte de ese tipo no es replicable. Una vez que te ocurre, tal vez no vuelva a estar de tu lado.

En cambio una suerte generada por acciones (planificación, creación, investigación, experimentación y preparación) puedes volver a replicarla, porque conoces los factores que tienen mayor influencia en los resultados.

Lectura recomendada: La vida no es justa, pero eso no te va a impedir luchar por lo que quieres conseguir.

El poder de la causalidad y la casualidad

Lo que consideras destino o casualidad en realidad sucedió porque se tuvieron que dar varias condiciones para que así ocurrieran las cosas.

Muchas de esas condiciones fueron fruto de la acción de varias personas, lo cual desembocó en el resultado que tú estás percibiendo.

Tal vez ese chico que se convertirá en tu esposo coincidirá contigo porque derramará su café en su ropa deportiva el próximo año. Esto provocará que llegue al gimnasio un poco más tarde.  Así podrá encontrarse contigo, justo el día que tienes pensado cambiar a otro gimnasio.

Pero ojo, si ese día, no vas al gimnasio, tal vez por una gripe provocada por la salida a un bar la noche anterior. Entonces tu destino cambiará completamente.

¿Puedes darte cuenta la cantidad de posibilidades que existen para formar tu futuro y la influencia que tienen las acciones de otros sobre él?

Tan solo con una pequeña modificación en las actividades de alguien, es capaz de cambiar el mundo por completo. 

Por ejemplo, si los padres de Steve Jobs no lo hubiesen adoptado, tal vez él habría crecido de forma distinta. Ahora el mundo no conocería el iPhone y BlackBerry seguiría en la cúspide de los teléfonos de gama alta.

Todo está conectado, por eso se llama universo. Cada cosa forma parte de una sola.

Cada acción cambia el destino. Por lo tanto, si tú puedes realizar acciones, entonces tienes el poder de cambiar tu destino y el de todo el mundo.

Debes de utilizar tu capacidad de creación e influencia de manera intencional para crear ese futuro.

Ese un poder que tenemos todos aunque no seamos conscientes de ello.

Por ejemplo:

Si en este momento decides hacer 30min de ejercicio intenso al día y dejas los alimentos con azúcar añadida, en 1 año serás una persona muy diferente.

Ese cambio será posible, debido a la influencia directa que tienes en tu destino; una influencia basada en decisiones.

Muévete por el mundo intencionalmente

Cada decisión que tomas cuenta, hasta la más mínima.

Si quieres tener una vida con significado, alcanzar un sueño o simplemente crear una vida a tu manera, vas a tener que moverte por el mundo con intención.  No puedes dejárselo al azar, a la suerte, ni a lo que diga dios.

Si quieres crear tu futuro, entonces tienes que olvidarte de que algo externo te traerá cosas buenas. Tienes que creer en ti, ensuciarte las manos y encargarte de ello. Nadie va a venir a hacerlo por ti.

El poder que tiene la intención en nuestra vida es enorme. Cuando esa intención la acompañas con acciones, comienzas a moverte en dirección al destino que has imaginado. Pero cuidado, la intención por sí sola no sirve. La acción le da a la intención ese poder de creación.  

Mide el valor de lo que ocurre por casualidad

NO tenemos un control completo sobre lo que nos sucede y no todo lo que llega por casualidad es bueno ni beneficios para tus planes.

Considera que la casualidad te va traer muchas situaciones, personas y experiencias, pero no debes dejarte llevar lo que vives en el momento.

Siempre debes tener tu mirada fija en tu objetivo y en el camino que tienes que recorrer.

Si te dejas guiar por lo que te trae la casualidad es posible que encuentres situaciones, oportunidades o personas que te alejen completamente de tu camino.

Aquello que llega por casualidad a tu vida NO tiene que permanecer. 

Debes de saber discernir entre lo importante y lo que no lo es.

Un ejemplo de casualidad y causalidad

Digamos que tu plan es poner un negocio de comida vegana el siguiente año cerca de tu casa, ya tienes la idea y estás por validarla.

Es algo que deseas desde hace años. Quieres convertirte en tu propio jefe.

De pronto, un día tu primo te dice que hay una “oportunidad” imperdible de trabajo en la empresa donde él labora y que hay buen salario.

¿Qué harías?

En ese caso, eso ocurrió por casualidad. No lo tenías contemplado dentro de tus planes.

Tal vez esa oportunidad surgió porque alguien decidió renunciar a su empleo y convertirse en emprendedor.

Entonces esa persona, con sus decisiones, está a punto de cambiar tus planes y tu futuro a través de tu primo, el cual es el medio que te hizo llegar a ti esa información.

¿Puedes darte cuenta de lo importante que es conocer qué quieres y hacia dónde vas? ¿Y la influencia que pueden tener otros en tu destino?

Tomes la decisión que tomes, debes ser consciente de que afectarás tu futuro de forma intencional y ese futuro debe ser algo que deseas.

Si decides tomar la oportunidad que llegó a ti por la acción de tu primo, entonces tu vida cambiara completamente.

Tienes que ser consciente del impacto que tiene el entorno en tus decisiones y jamás perder de vista el lugar a donde quieres llegar.

No puedes permitir que cualquier persona o situación disfrazada de oportunidad te nuble la vista y te haga dejar atrás tus sueños con tanta facilidad.

Si algo así ocurre entonces es porque tal vez tus sueños no son sueños, sino solo algo que te gustaría experimentar.

“Una oportunidad puede serlo para uno y no para otro, todo depende del lugar al que cada uno quiera llegar. No todas LAS oportunidades son TUS oportunidades”.

Que cada persona cuente

Algo parecido ocurre cuando conoces a una persona por casualidad. No todas las personas que encuentras en tu vida deben formar parte de ella.

Te cuento esto porque hay mucha gente que se aferra a sus conocidos a pesar de no congeniar y de no aportar nada bueno a sus vidas.

Mantiene a personas cercanas, como si tuviera miedo de quedarse solas, pero no se dan cuenta que pueden elegir.

Considero que no podemos desperdiciar nuestro tiempo con personas que no van acorde con nuestros valores, que no aportan y que no funciona en el tipo de vida que queremos llevar.

Aplica el minimalismo en tus relaciones personales y haz que cada personas en tu vida cuente.

No importa si te quedas con 5, 3 o 1 persona. Si continúas tu camino y no pierdes tu objetivo primario, de a poco comenzarás a encontrar nuevas y mejores personas. Estás serán más afines con tu forma de ver el mundo y tu nueva forma de vivir.

No te preocupes por eso.

Crea tu destino, responsabilízate y comienza ya

Para resumir, dejaré aquí los siguientes puntos:

  • El universo es indiferente a tu bienestar, pero funciona por acción-reacción.
  • Tu puedes tener la mayor influencia en tu futuro entre más acciones intencionales realices.
  • Si quieres algo, debes tomar la iniciativa. Nadie lo hará por ti.
  • Toma la responsabilidad de lo que te sucede y convierte en la persona que quieres ser.
  • No esperes que las cosas buenas lleguen a tu vida, debes moverte y hacerte merecedor de ellas.
  • Cuando la casualidad toque a tu puerta, piensa si te acerca o te aleja de tus planes.
  • Las situaciones y las personas que trae la casualidad o el destino, no tienen que formar parte de tu futuro, puedes elegir. Crea tu destino.

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Ahora te toca a ti:

Cuéntame ¿Crees en un destino fijo o uno que estás creando día con día?

Nos leemos en los comentarios y si te ha gustado te invito a que lo compartas con tus amigos. Al hacerlo me permites seguir creando más contenidos como este y te estaré muy agradecido. 😉

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