Tal vez no necesitas un título universitario 🎓📃

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Tal vez no necesitas un título universitario que te avale

«He estado pensando en mi situación y estoy preocupada ¿Y si descubro que lo que quiero hacer no tiene nada que ver con lo que he estudiado; con aquello en lo que me he formado y estoy certificada? ¿Cómo podría ofrecer un servicio que no tiene nada que ver con mi carrera? Me preocupa esto…» 😕

Hace unos días, Laura, una lectora del blog, me escribió para contarme esto y pedirme un consejo para su situación.

Como puedes ver, ella quisiera migrar a una actividad profesional diferente a la que indica su título universitario o su cédula profesional. Tiene muchas ganas de hacer otra cosa, pero al mismo tiempo tiene barreras u obstáculos, que le impiden atreverse, intentarlo, y darle a su carrera profesional un nuevo rumbo.

Ese es precisamente el tema que trataremos en este artículo. Si te encuentras en una situación similar, seguramente lo que viene a continuación va a interesarte.

La creencia que se propagó hace décadas y dejo de ser cierta

Muchas personas hoy en día, aún tienen la falsa creencia de que, para salir adelante y les vaya bien en la vida, se necesita de un título universitario o un certificado profesional que lo avale.

Solemos pensar que, con ese título o esos diplomas, podremos aspirar a algo mejor; que tendremos mejores ingresos, un puesto laboral de más alto prestigio y renombre social y, sobre todo, una mejor calidad de vida.

Pero quiero preguntarte ¿Realmente esto es cierto? ¿De verdad un título universitario, un certificado, o cualquier otro documento que te avale para hacer algo, te dará esa mejor calidad de vida que buscas, serás más feliz, te sentirás más orgulloso de ti mismo y significará la diferencia entre la mediocridad y la grandeza?… ¡Creo que sabemos la respuesta!

Se que suena duro y quisiéramos creer lo contrario, pero la verdad es que no hay una relación comprobable entre un tener título universitario, o un alto nivel de estudios, y una buena calidad de vida. Solo es una creencia que se propago en la sociedad hace poco más de un siglo, que se estableció como verdadera durante el comienzo de la era industrial y que ha dejado de ser verdad.

Se te hizo creer que: «Si estudias y sacas buenas notas o buenas calificaciones, serás «alguien» en la vida, podrás aspirar a «cosas» mejores y serás más feliz que aquellos que no tiene tal formación académica».

[Articulo recomendado: Los 7 pilares para una vida feliz, plena y satisfactoria]

No obstante, los años han pasado, y la promesa inicial de una mejor vida, ahora dista mucho de lo que la mayoría de gente suele obtener hoy en día. Muchas personas eligen una profesión o un oficio, y tiempo más tarde se dan cuenta de que eso no era lo que los movía desde dentro.

Cada vez más personas toman conciencia de que, tener o aspirar a mejores «cosas» materiales, que puedan comprar en un supermercado, a costa de entregar su tiempo, talento y energía a cualquier trabajo bien o mal remunerado, en realidad no es lo que les hace felices ni les brinda verdadera satisfacción y calidad de vida.

Las personas están descubriendo que lo que hace su vida tenga sentido; lo que les genera felicidad y verdadero éxito, es muy diferente al concepto que aprendieron y adoptaron a través de los diversos medios convencionales de comunicación.

Y es que…

La calidad de vida se encuentra en los días ordinarios

Si quieres crear tu vida tal como la imaginas o la soñaste alguna vez, tal vez puedas prescindir del título universitario y enfocarte desde un inicio en lo que realmente importa. En crear y trabajar en un verdadero proyecto de vida. Y por favor, observa que he dicho «tal vez puedas prescindir» ya que, en muy contadas profesiones, el título o la licencia son necesarias para ejercer de manera legal. Generalmente son aquellas donde el riesgo suele ser inherente o se deb contar con una licencia, como en las cirugías, las recetas medicina y la construcción o la abogacía. A nadie le gustaría que le opere, o le de consejo juridico, alguien que no esta preparado o capacitado para hacerlo.

Ten en cuenta que tener una buena calidad de vida no solo se trata de tener un buen trabajo o una profesión formal. Engloba muchos otros aspectos vitales, entre los que destacan: Tu alimentación, tu descanso, la calidad de los alimentos que consumes, tu estado de salud, la calidad de tus relaciones, tus objetivos y propósitos personales, la calidad de información que ingresas a tu mente, tu nivel de satisfacción laboral, el sentido de cumplimiento personal y renovación de metas personales etc.

Tener un título universitario, o un alto nivel de estudios, hoy en día, no es garantía de altos ingresos, de una mejor vida, ni de ser feliz o tener éxito.

Para la mayoría de personas, ganar suele implicar entregar más tiempo de vida al trabajo y menos a la familia; más estrés, más energía invertida, más responsabilidades, menos horas para sí mismo, menos salud (en muchos casos), menos pasatiempos… todo esto es acumulable, y con el tiempo, todo en conjunto tiende a disminuir la tan ansiada calidad de vida que todos queremos.

Gran parte de tu satisfacción laboral y personal, dependerá de lo que hagas a diario. De conocerte a profundidad, saber qué quieres de tu vida y dirigirte por el camino correcto. Dependerá también, de estar con las personas adecuadas, aprender de ellas, crear buenos momentos, estar presente en mente, cuerpo y alma. Dependerá de la calidad de información y alimentos que nutran tu mente y tu cuerpo, y de ejercitarte y descansar adecuadamente.

La vida no se trata solo de tener un título para buscar ganar más a costa de lo que sea, para poder comprar y consumir todo lo que se pueda. El mundo ya tienes suficiente basura y no necesita más.

La mayor parte de la calidad de vida la generas tú, al construir paso a paso, con diciplina, corazón y consistencia en tus acciones, el estilo de vida que quieres tener ¿Sabes cuál es ese estilo? Pues es momento de comenzar a definirlo.

Las cosas ahí están y ahí permanecerán

Puedes tener altos ingresos, tener dos posdoctorados y una gran casa para acumular todo lo que imagines. No obstante, eso no significa que tu vida sea de calidad, ni mucho menos que te sientas feliz, pleno y realizado.

Si tienes que entregar la mayor parte de tus días laborarles (Los mejores de tu vida) haciendo algo que no te llena, no te inspira, no te interesa, no te motiva o no te llevas a algo mejor en el futuro, entonces creo que antes de saber cómo obtener ese título universitario, tenemos que redefinir lo que queremos hacer con el valioso tiempo que se nos ha otorgado en este maravilloso planeta.

Tener estudios universitarios no te convertirá en la persona que siempre quisiste ser, a menos que, tengas bien claro de qué manera esa carrera universitaria te ayudará a conseguir tus propósitos y metas más valiosas en la vida. Deberás ver los estudios profesionales como un medio para obtener lo que quieres, y no como un fin.

La gente confunde lo que quiere cuando buscan ser profesionistas. La mayoría centra sus deseos en el resultado que trae el dinero: ropa más costosa, más aparatos electrónicos, mejores muebles, un automóvil de alta gama. Sin embargo, no se dan cuenta de que, en el interior, lo que realmente todos buscamos con todo eso, son experiencias, un sentido de realización personal y un buen estilo de vida.

La mayoría de personas persigue el documento ciegamente, y se olvidan de lo que les espera al terminar su carrera: un empleo que les consumirá gran parte de su tiempo durante décadas. Si eligen algo que les hace vibrar desde el interior, entrarán en un círculo interminable de insatisfacción y estarán destinados a desperdiciar sus mejores años de vida, solo por la esperanza de tener una recompensa monetaria «segura» al final cada mes.

Es por eso que, con este artículo, quiero impulsarte a que seas más detallista con lo que crees que quieres, o dices querer, antes de pensar en el requisito de la titulación o la carrera profesional. Pregúntate: ¿Qué quiero hacer realmente con mi vida?, ¿Cuál es mi propósito?

Céntrate en las experiencias que tendrás en un día laboral ordinario y en las que tendrás en 5 o 10 años trabajando en esa profesión u oficio.

Considera el aspecto salarial, pero no descuides tus motivos; aquello que te impulsará a hacer un buen trabajo y a seguirte moviendo a lo largo de años, con pasión, entrega y convicción.

Piensa que la mayor parte de tus días; los de mayor juventud, fortaleza, energía y vitalidad, los tendrás que «consagrar» a ese trabajo o en ese empleo. Por lo tanto, asegúrate de que, por lo menos, sea algo que te importe, te inspira y te motiva de verdad.

Busca convertirte en la persona que quieres ser y no dejes que la opinión de los demás te detenga. No centres tus acciones en tratar de encajar o agradar a los demás y olvídate de guardar las apariencias. Nada de eso te sirve ni te ayuda para tu futuro.

Alguna vez un título universitario fue de gran ayuda

Durante las primeras décadas de la revolución industrial, tener un título universitario tenía una gran utilidad. Podías aspirar (de forma más previsible y probable) a un trabajo con unos buenos ingresos, las personas te respetaban, te admiraban y te reconocían por tener alguna especialidad, como médico, ingeniero, maestro, o abogado.

Sin embargo, hoy en día las cosas han cambiado ¡Y mucho! Cada vez más personas tienen acceso a un nivel de estudiados superiores, incluso a posgrados. Se está haciendo muy común que una persona tenga estudios profesionales universitarios, y ese también es un problema.

El hecho de que muchas personas del mundo estén cada vez más «preparadas», o estudiadas, en ciertas áreas, es bueno para el progreso de la sociedad y el bien colectivo. Sin embargo, a nivel individual, cada vez resulta más complicado destacar sobre la mayoría.

La alta oferta de profesionales titulados ha generado una baja drástica en los salarios, en el poder adquisitivo de unas personas y en su calidad de vida en general. En otras palabras, hace algunas décadas al profesionista promedio le alcanzaba para más.

Y es que en un mundo cada vez más globalizado, destacarán solo aquellos que se atrevan a ser creativos, que se distingan, que tomen iniciativa sobre sus ideas, que entreguen buenos resultados a sus clientes o empleadores, tomen acción y no teman ser diferentes.

Esas son las personas que sobresaldrán por encima de aquellos que tengan un estante lleno de títulos y certificados, pero no hagan su trabajo con amor, entrega y vocación de servicio.

No tener un título universitario si afecta tu vida

Ahora debes estar pensando que me estoy contradiciendo con esto, pero permíteme explicarte un poco mejor.

Muchas personas que no tuvieron la oportunidad de estudiar un nivel superior, tienen un síndrome de inferioridad que afecta su manera de interpretar la realidad y nubla su vista ante las oportunidades.

Son personas que piensan que, por el hecho de no tener el tan ansiado documento, no merecen tener ese puesto o aspirar a ese salario que desean. Esto, aunque no lo perezca, es algo que les afecta enormemente.

Como te lo dije antes, lo que crees, es. Y si crees que NO mereces «algo», entonces actuarás como una persona que no lo merece. Esto reducirá tus posibilidades de conseguirlo, ya que, no vas a actuar con confianza, convicción y seguridad en tus acciones. Es decir, no te sentiras «merecedor» de algo que podría ser tuyo con o sin certificado.

Por eso es muy importante que cuestiones tus creencias acerca de la vida y el trabajo. Ya que estas podrían ser los grandes obstáculos (mentales) que te están impidiendo llegar más lejos de lo que crees que puedes en este momento y que puede ser completamente posible y factible para ti.

Si crees que no puedes, porque no tienes un documento, entonces actuarás como una persona que no es merecedora de tales ventajas, bondades y beneficios, y por lo tanto tu destino profesional y financiero será definido a partir de esa creencia.

Lo que cargas en tu mente moldea tu realidad a cada instante, a través de tus deseos, acciones, tu autoconfianza y tus iniciativas puestas en marcha.

El título solo te servirá para ser contratado

Muchas veces el título hoy en día solo sirve para pedir un empleo, solo para eso. Si te aceptan para laborar en cierta empresa, es posible que tengas que entregar una copia de este documento en al área de recursos humanos para que puedan usarlo como evidencia en futuras auditorias y cumplir con sus estándares de calidad. Para eso les puede servir.

Si estudias algo que no te importa ni te interesa, entonces no tendrá mucho sentido que tengas un título. Solo desperdiciarás tú tiempo y energía para conseguir un «papel» que te avala para hacer algo que, al final, no vas a ejercer o no te va a motivar lo suficiente para hacer un buen trabajo.

Además, hoy en día cada vez más empresas dejan de lado el título o los certificados, y se enfocan en la personalidad, las aptitudes y competencias comprobables de las personas que contratan, en especial aquellas que son para ocupar puestos de alto rango en la corporación.

Dejan los documentos en segundo término, y prefieren saber si eres adecuado para el puesto, si estás comprometido con las actividades de la empresa y si puedes adaptarte al grupo y la forma de trabajo en perfecta armonía.

Piénsalo ¿A quién contratarías? ¿A alguien sin título, pero con ganas de aprender, que ama lo que hace y está dispuesto a hacer lo necesario para conseguir sus objetivos? ¿O a alguien con titulación pero que solo busca dinero, no tiene iniciativa y hará lo mínimo para cumplir?… Creo que ambos tenemos la respuesta.

Puedes migrar a otra profesión o un trabajo diferente

Pero el problema no es solo para aquellos que no tienen estudios superiores. También afecta a muchas personas que estudiaron una carrera y no se atreven a migrar a otra profesión por miedo y por no tener el título o la experiencia que los avale. Como el caso de Laura.

Si este también es tú caso, debes darte cuenta que, el hecho de poder dedicarte a otra actividad, fuera de lo que te has formado hasta el momento, en realidad es una gran oportunidad para darle un nuevo rumbo a tu vida.

Desde mi perspectiva, hacerlo no tiene nada de malo, al contrario. Estamos acostumbrados a pensar en documentos que nos certifican, títulos y cosas de esas, pero la verdad es que ésa solo es una creencia que nos limita.

Tú puedes dedicarte a cuantas cosas quieras, puedas y necesites hacer, siempre y cuando satisfagas, ayudes, cumplas con lo que aquella persona (cliente/empleador) necesita. 

Imagina que eres una persona que ama el diseño de interiores y esto te ha hecho un experto en la materia, pero estudiaste para bogado. Seguramente podrías ayudar a muchas personas a diseñar sus hogares, aunque tus estudios formales digan que sabes sobre leyes. Incluso, podrías migrar a ese oficio y dedicarte a él a tiempo completo, si estás dispuesto a pasar por el proceso de transición requerido.

Si puedes ayudar a resolver un problema o cumplir un deseo de una persona, ya sea con tus conocimientos, tu guía, o con tus productos, entonces estas capacitado para hacerlo. No requieres documentos que te avalen porque no hay mejor prueba que el resultado mismo.

Desde luego que hay profesiones que requieren permiso, como la firma de un abogado, el conocimiento y experiencia de un médico cirujano, o un ingeniero de obra civil debidamente avalado y capacitado. Estás actividades son de gran responsabilidad, preparación y precisión, por eso, son casos especiales donde requieres una licencia para ejercer. Aun así, puedes prepararte, estudiar y conseguirla en algunos años.

Que el documento no te detenga

Quiero terminar este artículo diciéndote que no centres tu atención en los documentos y certificados. Esos solo son emblemas o insignias que le dicen a la gente que tuviste cierta capacitación o estudios, pero lo que realmente importa es enfocarte en el resultado, no en el documento. Se trata de ir lo más directo al grano posible y ver el documento solo como un mero trámite o como un paso para conseguir tus objetivos.

Enfócate en buscar una actividad que te llene de verdad, y te impulse desde el interior a hacer un buen trabajo, con amor, entrega y convicción. Si lo haces así, te aseguro que encontrar un buen trabajo o tener éxito en tu propio negocio estará garantizado.

Piensa que puedes tener muchos títulos o especialidades, pero si no te entregas más del 100% y haces tu trabajo sin amor y sin ganas genuinas de ayudar o aportar beneficios, entonces difícilmente darás lo mejor de ti.

El tener un título universitario no nos exenta de ser profesionistas mediocres. Porque cuando alguien hace algo solo persiguiendo el dinero y no por los motivos adecuados, entonces no pone el empeño suficiente y tarde o temprano querrá tirar la toalla.

Si lo que quieres ejercer requiere licencia, entonces ve por ella; prepárate y estudia. Pero si no, entonces olvídate de eso y enfócate en ir lo más directo al grano posible. En seguir un proyecto de vida que te permita sentirte realizado, tener paz mental y vivir bien.

Ayuda a ese cliente, crea ese producto, brinda un gran servicio de exquisita y magnifica calidad. Da más de lo que se espera de ti, y te aseguro que casi nadie te preguntará si tienes o no una cédula o un título profesional.

No hay cosa que te acredite o te avale mejor que dar resultados 100% satisfactorios y ser reconocido por siempre hacer un buen trabajo y dar lo mejor de ti ¡Garantizado!

◊♦◊

Ahora cuéntame ¿Dónde colocas el enfoque? ¿En el titulo o el certificado de estudios, o en una actividad con propósito y desde el corazón? nos leemos en los comentarios. Y si te ha gustado, te invito a compartirlo con tus amigos. Al hacerlo, me ayudas y me impulsas a seguir entregándote más contenido como este, y te estará muy agradecido.

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6 comentarios

  1. Lei esta página por casualidad, pues estaba con MUCHA tristeza y dolor al pensar que no tengo un título. Trabajo freelance luego de hacer varias capacitaciones que no requieren el nivel de estudio de la universidad, que te concentras para repasar la clase 1h o 1h30 por día y con eso estás hecho, pues para más mi capacidad no da. Sumado a que en mi casa se me prohíbe hacer el estudio de mis sueños (tripulante de cabina de pasajeros) porque creen que es trabajo de «mucama», pues así terminé.

    Mi padre no tiene titulación. Cursó casi todos los semestres de la universidad pero por un episodio donde él fue partícipe (un docente acosó a su esposa de ese momento, su matrimonio previo a mi madre y él la defendió de un modo un poco agresivo) lo expulsaron. Solo le faltaban dos asignaturas, o sea que firma NO tiene pero en los juicios siempre habló él, siempre asesoró él y con la firma de un colega muy amigo suyo, sacó casos muy complejos adelante. Tiene clientes de muy alto nivel en Argentina y los tuvo desde hace mucho tiempo, hasta ahora a sus 70 años. Me hace pensar que el título no es todo.

    1. Hola Mavi,

      Gracias por compartir tu experiencia y tus reflexiones tan sinceras. Tu comentario toca puntos muy importantes que se alinean perfectamente con el mensaje del artículo.

      Primero, es importante que tengas en cuenta que tu valor como persona y profesional no está determinado por un título universitario. Como bien has observado con el ejemplo de tu padre, lo que realmente importa es la capacidad, la experiencia y la pasión que ponemos en nuestro trabajo.

      Es admirable que hayas encontrado tu camino en el trabajo freelance después de realizar capacitaciones específicas. Esto demuestra tu capacidad de adaptación y tu disposición para aprender y crecer profesionalmente. Recuerda que el aprendizaje continuo y la experiencia práctica son muy valiosos en el mundo laboral actual.

      Respecto a tu sueño de ser tripulante de cabina, quiero que sepas que tus aspiraciones son válidas y merecen ser perseguidas. No dejes que las opiniones limitantes de otros definan tu camino. Esa profesión requiere habilidades únicas y valiosas, y está lejos de ser un simple trabajo de «mucama».

      La historia de tu padre es un excelente ejemplo de cómo el conocimiento, la experiencia y la determinación pueden llevarte lejos, incluso sin un título formal. Su éxito en el campo legal demuestra que lo que realmente importa es la capacidad de aplicar el conocimiento y resolver problemas.

      Te animo a que sigas desarrollándote en tu trabajo freelance y, si es posible, a que explores formas de acercarte a tu sueño de ser tripulante de cabina. No es tarde para perseguir lo que realmente quieres y te apasiona.

      No permitas que la falta de un título universitario te haga sentir menos valiosa. Enfócate en tus fortalezas, sigue aprendiendo y creciendo, y confía en tu capacidad para crear tu propio camino hacia el éxito.

      Un abrazo fuerte y mucho ánimo en tu camino.

  2. Estamos precisamente en ese ciclo; cambiar de titulación, especializarse en un campo compatible, revisar lo que sucede a nuestro alrededor, etc. Ahora bien, adquirir unos conocimientos académicos, sean del rango que sean, son necesarios para no ser un hechicero de esos que pululan por los reality shows haciéndose pasar por periodista, por poner un ejemplo. Las bases académicas son fundamentales, que termines o no una titulación porque encuentras algo mientras tanto eso es otra cuestión.

    1. Hola,
      ¿Con cambiar de titulación te refieres a cambiar de carrera?

      Así es, la bases académicas y los conocimientos son importantes, no obstante como bien mencionas, eso no implica o no tiene que estar ligado forzosamente a contar un titulo universitario.

      Hay personas que carecen de estudios formales o acreditados y, sin embargo, saben más y tienen más experiencia que muchos que sí los tienen. Esto sin mencionar la buena disposición al servició, a entregar buenos resultados y estar totalmente comprometido y apasionado por su trabajo. Esto suele ser lo más difícil de encontrar en la mayoría de profesionales, ya que muchos eligen una carrera o una profesión que no les gusta o no les importa lo sufieciente.

  3. Tener que pagar por expedir la cédula profesional me parece una mala broma. Es el último intento de parte del centro educativo por sacar dinero al estudiante.

    1. Hola Tyran
      Desafortunadamente la validez oficial de las cédulas las expide el gobierno, y por eso puede pedir un costo por emitir el documento. Sin embargo, lo importante es saber si realmente necesitas el título universitario.

      Muchas personas, yo me incluyo, jamás han «usado» del título, ya sea porque se dedican a algo diferente a lo que estudiaron o porque nunca se los han pedido o nunca ha sido un requisito.

      Todo debe partir de lo que quieres hacer y hacia dónde diriges tu vida personal y profesional. 🙂