
¿Eres de aquellos que imaginan o anhelan una vida perfecta? Déjame decirte que, lamentablemente, esa vida no es parte de la realidad. Si bien es cierto, puedes construir y tener un estilo de vida a tu medida; lleno de pasión, propósito y significado, aun así, nunca será perfecta.
Nada es perfecto, ¡y eso es genial! Ni siquiera nuestros rasgos, los de los árboles, ni los animales, ni siquiera las invenciones del hombre, como la tecnología, la música, las vacunas o las grandes edificaciones pueden alcanzar la perfección. No obstante ¿Acaso es necesario que sean perfectas para ser posibles y poder deleitarnos y beneficiarnos con su existencia?
La vida tiene sentido y evoluciona precisamente gracias a la falta de perfección. Esta estrategia se basa en pequeños cambios llamados mutaciones, los cuales a veces pueden parecer imperfecciones o anomalías, pero que resultan ser una bendición para muchas especies a través de los años y las generaciones. Estas alteraciones permiten que los seres vivos se adapten y sobrevivan en un mundo en constante cambio.
Aunque es cierto que nunca alcanzaremos la perfección en nuestra vida, sí podemos elegir vivirla de la mejor manera posible y hacer todo lo que queramos, debamos y necesitemos hacer. Vivir es un regalo que recibimos solo durante unas cuantas décadas, y no hay necesidad de buscar la perfección en ello.
¿A que le llamas vida perfecta?
Una vida perfecta se consideraría impecable, y para muchos implicaría tener abundancia de comodidades, dinero, salud, diversiones, posesiones y placeres de todos los tipos. Sin embargo, es importante recordar que ese estereotipo de vida perfecta, que se ha tratado de inculcarnos a todos en la mente, ha sido popularizado e inducido por el sistema que rige el mundo actual, el cual busca principalmente fomentar el consumo masivo y superfluo. En realidad, la vida perfecta puede ser aquella que cada persona desee genuinamente para sí misma, para los que la rodean y desde el corazón.
Cada uno de nosotros tiene su propia idea de perfección, y esta puede ser varias mucho de una persona a otra. Algunos, por ejemplo, pueden creer que una vida perfecta consiste en ser estrella de futbol profesional o del cine, mientras que otros pueden tener una idea completamente diferente, una que pueda alejada de los medios y los reflectores.
Algunos pueden pensar que tener fama, prestigio o influencia es parte de una vida perfecta, mientras que hay quienes han alcanzado todo eso y pueden decir que no es así. Hay quienes pueden querer ser científicos reconocidos y creer que eso sería perfecto, pero para muchos otros, dedicar su vida la ciencia podría parecer bastante tedioso y aburrido.
Otros pueden creer que la vida perfecta se encuentra en una casa rústica construida en una zona boscosa del planeta que les permita despertar cada mañana entre la naturaleza, tomar una taza de café y trabajar desde su computadora. Pero hay quienes prefieren los ruidosos suburbios con edificios, autos y gente por doquier.
Muchos simplemente pueden pensar que vida perfecta es aquella con un buen salario o simplemente tener mucho dinero para no tener que trabajar.
Otros, creen que una vida perfecta es aquella donde tienen un propósito de vida, y una misión que le dé sentido a todo lo que hacen cada día.
La vida perfecta es una idea que se encuentra en la mente de cada individuo, y como ves, puede diferir bastante de uno a otro.
Por ejemplo, aunque yo tuviera muchísimo dinero, no me podría imaginar no tener trabajo o no tener algo provechoso que hacer con tiempo y energía. Creo que una buena vida debe incluir movimiento, creación y retribución al mundo, no solamente consumos y placeres. [Articulo recomendado: ¿Crees que viniste al mundo solo a ser feliz? Te equivocas ]
Soy consciente de que, aunque logre tener todo lo que considero parte de una vida perfecta, nunca será perfecta. Siempre habrá algo (material) que me que me falte o necesite, sucesos que me afecten, molesten o no me gusten. Ese es el resultado de vivir en un universo en constante cambio y conectado entre sí.
La perfección no es parte de la vida
Así como muchos creen que la vida debe ser justa, también hay personas que creen que la vida puede o debe ser perfecta. Pero la vida no es justa ni mucho menos perfecta.
La naturaleza funciona mediante cambio y adaptación. Los seres vivos se adaptan a las condiciones del entorno y se esfuerzan para continuar viviendo. No caen los alimentos del cielo, ni te colocan un vaso de agua frente a ti en el caluroso desierto. Debes caminar largas distancias, trepar un árbol para obtener una fruta, correr tras tu presa para no morir de hambre, encontrar un refugio para protegerte de la intemperie y hacer méritos para tener una pareja.
Así es como funciona la vida: mediante cambio, esfuerzo y adaptación. Es como una especie de prueba, en la que solo los más aptos continúan en el mundo. Estas pruebas incluyen esfuerzo, coraje, tenacidad y perseverancia. De esta manera, solo sobreviven aquellos que están mejor capacitados y tienen más probabilidades de dejar su descendencia.
La vida funciona por méritos, no por comodidad ni pasividad.
No por el hecho de haber creado un mundo desarrollando como el de ahora, debemos olvidar que la raíz de la vida proviene de esforzarte y luchar por sobrevivir. La vida perfecta no puede significar ya no trabajar o dejar de moverse, porque la esencia de la vida es producir y consumir en un ciclo natural donde todas las partes involucradas ganan. No se trata solamente de tomar tu asiento para esperar recibir: tienes que dar algo a cambio.
Ser feliz no es tener una vida perfecta
La vida no es perfecta y no necesita serlo para que seas feliz. Es un obsequio que pudiste no haber recibido, e incluso, te podría ser arrebatado ahora mismo. Tu trabajo es aprender a disfrutar y aprovechar tu vida con todas las dificultades que la conforman. Debes apreciar y admirar la rosa aún con sus espinas.
No vivas como un muerto en vida; vagando por el mundo sin rumbo ni propósito. En lugar de eso, intentar lograr cualquier cosa que te haga sentir orgulloso y convertirte en la persona que deseas y necesitas ser.
Disfruta y maravíllate con cada detalle de la vida. Vive los altibajos, los grandes momentos y hasta las derrotas. Todo eso es parte de este grandioso juego que comenzaste el día en que naciste.
Ser feliz no significa que no tendrás pruebas ni dificultades que superar. Tanto las pruebas como las derrotas, y reponerte de ellas, forman parte de la vida. Es el mecanismo sobre el cual funciona el mundo.
Piensa que en algún momento tendrás una perdida, un dolor o un mal resultado que te dolerá en el alma. Y no importa si tienes poco o mucho dinero, si eres famosa o si tienes demasiadas posesiones y comodidades. La vida incluye todas esas situaciones, porque la vida es dura por naturaleza. Es un medio de superación que está hecho para ponerte pruebas a lo largo del camino. Sin ellas, se debilita tu carácter, tu espíritu y tu cuerpo.
Si no logras pasar esas pruebas, entonces no eres digno de tener una vida, porque solo pueden vivir aquellos que están más capacitados y dispuestos a hacer lo necesario para continuar en el mundo.
O dime ¿De qué manera puede funcionar la vida si no hubiese este tipo de retos y no tuviéramos objetivos? Si estuviéramos todo el día acostados y nos llegaran los alimentos del cielo…
O imagina que viviéramos para siempre y fuéramos eternos. ¿Cuál sería el sentido? ¿No crees que sería bastante aburrido tener 300 000 años sin hacer nada en una vida “perfecta”?
Así es, para muchos una vida ideal sería poder ser inmortal, pero el hecho de que la vida sea finita hace que tengas un propósito y objetivos por cumplir. Nos promociona un sentido y ganas de hacer algo mientras estamos aquí; en el mundo.
Haz la mejor vida que puedas
Aunque la vida no sea perfecta, no significa que no puedas hacer con ella grandes cosas. Podemos estar en mejora continua, y tratar de hacer todo cuanto queramos y necesitemos. Después de todo, como te lo dije antes: Vivir es un obsequio que tienes ahora, así que, considéralo una oportunidad y no la dejas pasar.
Tendrás días malos y buenos, tendrás buenas y malas rachas, tendrás obstáculos, problemas y desafíos que superar, pero así es la vida por naturaleza y debes abrazarla tal como es.
Estamos en un mundo mecánico que se mantiene en movimiento. La gente envejece, tus hijos crecen y deben encontrar su camino. La evolución es constante y nunca se detiene.
La vida tal vez no es como te gustaría, pero es grandiosa tal como es, y puedes hacerla aún mejor si le das un sentido, un enfoque y una dirección adecuada.
Sé quién quieras ser, persigue tus más profundos y olvidados sueños y no te conformes viviendo a medias. Solo por favor, no generalices demasiado sin considerar los detalles…
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Ahora es tu turno. Dime ¿Crees que la vida puede ser perfecta? Nos leemos en los comentarios. Y si te ha gustado, te invito a compartirlo con tus amigos. Al hacerlo, me ayudas y me impulsas a seguirte entregando más contenidos como este y te estaré muy agradecido. 🙂









Hola. Todos los días tengo un propósito sea en mi vida cotidiana con mis hijos y con los que me rodean. No tengo dinero, pero tengo el propósito de tenerlo y estoy trabajando en ello. Mi frustración es cuando va pasando el tiempo y no pasa nada, todo sigue igual. No avanzó, pero sé que he disfrutado cada día, cada comida, cada acción que sé que hizo un cambio en alguien, pero siempre me falta algo por qué mi meta está muy lejos y ahí es donde empiezo a pensar «estoy luchando por una vida perfecta o solo estoy sobreviviendo. ¿Qué más puedo hacer?» y empieza mi cuestionamiento ¿Estoy haciendo bien o que más debo hacer?
¡Hola Adriana!
Gracias por compartirnos tu experiencia. Es genial ver cómo te enfocas en tus propósitos diarios, viviendo el momento presente y cómo disfrutas de las pequeñas cosas que hacen una gran diferencia en la vida de los que te rodean.
Entiendo completamente tu frustración al sentir que no estás avanzando, a pesar del arduo trabajo y la dedicación. Pero recuerda que el éxito no llega de la noche a la mañana y que puede llevar tiempo alcanzar las metas más valiosas. La perseverancia, la gestión emocional y la visión a mediano-largo plazo son clave aquí.
Asegúrate de estar realmente motivada y de que tus objetivos actuales te llenen e inspiren de verdad. Trata de que no sean solo deseos superficiales que te gustaría experimentar, sino que estén respaldados por la motivación adecuada y un deseo ardiente de alcanzarlos.
A veces es fácil expresar lo que nos gustaría, pero hay una gran diferencia entre querer algo y estar dispuesto a hacer lo necesario para lograrlo. Por eso, es importante ser sincera contigo misma y preguntarte qué tan intenso es tu deseo de alcanzar esa meta y qué estás dispuesta a sacrificar para conseguirla.
También es importante no perder de vista el hecho de que estás disfrutando tus días, percibiendo los pequeños detalles y eso ya tiene un gran valor. Siempre habrá altibajos y desafíos en el camino, pero es nuestra actitud hacia ellos lo que realmente importa.
Sigue enfocándote en las cosas que te hacen feliz y que hacen una diferencia positiva en la vida de los demás, pero sin perder de vista lo que haces cada día para llevarte a dónde quieres estar mañana.
En cuanto a tus preguntas sobre si estás haciendo lo correcto o si hay algo más que puedas hacer, te recomiendo que te tomes un tiempo para reflexionar sobre tus metas y lo que estás haciendo para alcanzarlas. Busca fuentes de inspiración, como libros y películas, y cada día al despertar recuerda «porqué» te levantas y canaliza tus esfuerzos en esa visión de futuro.
Eres una guerrera y estás haciendo un gran trabajo al enfocarte en tus objetivos y disfrutar el proceso al mismo tiempo. ¡No te rindas! La vida es maravillosa con todo y sus retos, incluso en los momentos más difíciles. Aprovéchala al máximo y no la dejes pasar.