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Mejora continua: la mejor manera de ser perfeccionista

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ser una persona perfeccionista es-bueno, pero elige velocidad y ejecución por encima de perfección

En el artículo anterior te hable sobre las ventajas de ser un principiante y de la importancia de establecer nuevos retos y mantenerte en constante aprendizaje. Sin embargo, olvide mencionarte algo que debes evitar a toda costa, si quieres tener buenos resultados y sentirte realmente satisfecho ahora y a largo plazo. Hablo de evitar ser una persona perfeccionista.

Muchas gente se obsesiona por hacer las cosas perfectas, o dejarlas lo mejor posibles. Cuando sienten hay algo que aún pueden mejorar, siguen trabajando hasta que el trabajo cumple con sus expectativas. Esto por si solo no tiene nada malo, pero hay que tener mucho cuidado en la manera en que lo llevas a cabo.

Cuidado con el perfeccionismo mal aplicado

Las cosas quedan mejor al intentar perfeccionarlas y mejorar los detalles ¿Verdad? Sin embargo, esta manera de actuar es la responsable de que muchos buenos proyectos e ideas no vean la luz en el momento más oportuno para su éxito.

El perfeccionismo mal aplicado causa una gran pérdida de tiempo, falta de enfoque y de productividad. De hecho, buscar que todo esté perfecto a la primera suele ser una de las razones por las cuales las personas a veces ni siquiera comienzan ni ejecutan sus ideas.

No quedan satisfechos, y trabajan por más tiempo del que deberían dedicar a cierta tarea o proyecto que fácilmente podría estar terminado. Quieren dejar perfecto hasta le mínimo detalle, y eso por supuesto que esta bien, pero siempre y cuando sea aplicado de la manera que veremos a continuación.

Ser perfeccionista es bueno, pero se puede convertir en un perfeccionismo obsesivo cuando tenemos un concepto que no nos permite avanzar y enfocarnos en los verdaderamente importante.

Esta muy bien tener altas expectativas y estándares altos de calidad sobre nuestro trabajo, pero lo que no es bueno es tratar de perfeccionar algo sin antes saber lo que se debe mejorar primero. Esa es la clave del perfeccionismo que realmente funciona.

Los 3 Problemas de ser una persona perfeccionista

Ser perfeccionista tiene 3 problemas principales que debes considerar.

Problema 1: El perfeccionismo es un asesino de la productividad

Perfeccionar hasta el último detalle nos roba tiempo valioso en aspectos que pueden ser mejorados más adelante. En dichas tareas NO recae directamente el éxito o el fracaso de tu trabajo y por eso debes procurar gestionar tus recursos de tiempo y energía de manera inteligente.

Ser demasiado perfeccionista nos impide concentrarnos en aquellas partes del trabajo o proyecto con mayor impacto e influencia en nuestros resultados.

Mientras estás concentrado en que todo quede perfecto, pierdes tiempo al no probar si lo que estás haciendo va bien, o si va a funcionar como esperas.

O dime:  ¿Acaso crees que Mark Zuckerberg lanzo Facebook hasta que la red social fue tal como la conocemos en este momento? ¿Crees que Larry Page y Serguéi Brin, crearon Google con todos los servicios que ofrece hoy en día ¿Crees que el primer Mac o iPhone de Steve Jobs, fue tal como es ahora?

Claro que no, los inicios distan bastante de lo que cada una de estas creaciones son en el presente.

Y esque las personas y empresas de éxito comienzan algo aceptable y no esperan a que todo quede perfecto. Conocen el valor de las ideas que se ejecutan, pero todo comienza a manera de pruebas, errores y aprendizajes.

Problema 2: Ser perfeccionista te puede hacer tirar la toalla

Cuando tratas de que todo quede bien al primer intento, utilizas tu fuerza de voluntad para lograr llegar el final y terminar. El problema es que la fuerza de voluntad no dura para siempre. Es como un músculo que se agota, y si no la administras para trabajar en lo esencial, terminarás perdiendo motivación y entusiasmo, al ver que no llegas a un resultado esperado.

Cuando trabajas sin cesar y no percibes avances, es cuando tu energía disminuye. Comienzas a ser pesimista sobre lo que estás haciendo y puedes llegar a tener deseos de abandonar. Esto es debido a que utilizas mucha energía perfeccionando y contemplando el mínimo detalle.

Problema 3: El perfeccionismo genera problemas de ansiedad

Hace algún tiempo cuando quería comenzar este proyecto de Vida Épica, perdí mucho tiempo en detalles que me hicieron retrasar bastante el lanzamiento. Cosas como el tipo y el tamaño de letra del blog, los colores de marca, el logo… todo eso me hizo perder meses valiosos, que pudieron ser aprovechados en más y mejor contenido, que era lo verdaderamente importa a lo visitantes.

Esa intención de tratar de que todo quede perfecto, comenzó a generar en mi ansiedad y preocupación. Comencé a cuestionarme si realmente estaba haciéndolo bien y las dudas no dejaban de acecharme. Nació en mi la llamada parálisis por análisis.

Si no hubiese tratado de ser tan perfeccionista, no hubiese pospuesto el lanzamiento de la web tantos meses (créeme que fueron muchos). Mi motivación se hubiera renovado constantemente al saber que estaba avanzando y comenzando a lograr pequeños hitos.

Muchas personas no comienza hasta que todo quede perfecto. Sin darse, pasan los meses o los años y nunca llega ese momento… ¡Que eso no te suceda!

Las 3 principales causas del perfeccionismo mal aplicado

Como te lo dije al inicio, ser perfeccionista no es malo, simplemente no lo interpretamos de una manera adecuada. Y esto viene dado por 3 principales causas.

Causa 1: Nos educaron para tratar de no equivocarnos

Desde pequeños en las escuelas tratan de que minimices al máximo tus errores. Tratan de que evites equivocarte a toda costa. Esto genera que tratemos de hacer algo bien a la primera, y tratar de evitar los errores. Como consecuencia algunos desarrollan un perfeccionismo obsesivo; un temor, necesidad o ansiedad por que todo quede de una forma que a veces ni siquiera tenemos clara.

El sistema educativo induce en gran medida esa tendencia a buscar que todo lo que hacemos quede perfecto, y en el peor de los casos, a no iniciar lo que queremos hasta que las condiciones sean idóneas o “adecuadas”.

Sin embargo, el mundo no funciona así. Ningún invento, creación, producto o servicio innovador, se obtuvo de la primera idea, ni del primer intento. Fue necesario probar y cometer errores, que sirvieron para hacer mejoras progresivas a lo largo del tiempo.

La experiencia te puede traer más información y aprendizajes que te permite mejorar de verdad, que la búsqueda del perfeccionismo al primer intento.

Causa 2: Eres muy exigente y tienes unas expectativas muy altas, pero mal aplicadas

Como te lo dije antes, es bueno tener altas expectativas personales, sin embargo deben ser bien enfocadas.

No estoy en contra de dar lo mejor y ser exigentes con nosotros mismos. Siempre hay que tratar de hacer lo mejor que podamos, pero debe ser de forma inteligente.

Cuando una cosa es funcional entonces ¡ya está! No hay nada más que pensar o que buscar, hay que pasar a lo siguiente y probar lo que hemos hecho. Necesitamos adoptar la accion masiva imperfecta.

En un momento conocerás la clave del perfeccionismo que funciona, y que todas las empresas y emprendedores de éxito aplican y han aplicado por décadas. Creo que ya debes estar imaginando de qué se trata. 🙂

Causa 3: Tienes temor a no hacerlo lo suficientemente bien

El perfeccionismo muchas veces esta alimentado por el miedo.  Por el temor a no cumplir las expectativas de nuestros padres y maestros cuando somos niños. Años más tarde, el temor ahora llega por no creer que podemos cumplir con lo que el jefe, el cliente, el amigo o familiar espera de nosotros y de nuestro trabajo.

Por eso necesitamos aprender lidiar con el miedo y concentrarnos en hacer las cosas bien sin esperar a que sean perfectas.

Una manera de hacerlo, es actuar desde el amor. Desde un deseo genuino por hacer un buen trabajo, cumpliendo con el objetivo primario, y olvidarnos de que las personas juzguen lo que hacemos. Hacerlo así garantizará que pongas empeño en lo importante y no en detalles de bajo impacto en tus resultados.

¿Cómo ser perfeccionista?

Te he dado varios indicios acerca de la manera correcta de aplicar el perfeccionismo.

Como puedes ver, ser perfeccionista es bueno, siempre y cuando cambiemos nuestra manera de interpretar lo que significa.

Dejemos atrás la idea de hacer algo increíblemente bien a la primera, y vez de eso seamos Doers; hacedores imparables que no se detienen por cosas pequeñas. Personas que no buscan que todo sea perfecto a la primera, sino que desean hacer cosa útiles y funcionales, que cumplen con los requisitos de calidad mínimos y con el objetivo marcado.

La clave está en probar lo que se hace, aprender de lo que salió mal y mejorar la utilidad sobre la marcha, es así de simple. Todo comienza con algo mínimamente útil que cumpla con sus funciones primordiales. Primero hay que hacer el pastel y las cerezas ya vendrán después.

La mejora continua es la clave

Las empresas utilizan la mejora continua para evitar el perfeccionismo a la primera iteración. Desarrollan un producto mínimo viable y lo lanzan al mercado para recoger información que les pueda decir qué hay que mejorar primero.

Realizan encuestas y análisis que dan validación al producto o servicio. Esto evita perder tiempo y dinero mejorando partes del proceso que tal vez no sean necesarias. Esta estrategia hace muy eficiente y efectivo el proceso de creación y es la manera en que deberías abordar el perfeccionismo.

Lanzan una primera versión, o versión beta, con la finalidad de observar y recabar información. La analizan y toman medidas para mejorar más adelante. De esta forma, crean su segunda versión mejorada, enfocándose solo en los aspectos clave que potenciarán el producto a otro nivel. Así continúan, hasta tener cada vez mejores versiones que satisfacen los deseos y necesidades de los clientes.

Esta es la mejor manera de realizar/crear algo nuevo, y si lo piensas bien, es una excelente manera de ser perfeccionista, porque nunca dejas de detallar tu producto/idea/plan/proyecto, solo lo haces de una manera más inteligente y eficiente.

Bien es suficiente, la perfección se busca sobre la marcha

Imagina que quieres ponerte en buena forma física pero no sabes cómo hacerlo. Si eres un perfeccionista típico, entonces tal vez vas a buscar un plan de alimentación y entrenamiento perfectos. Incluso tal vez quieras comenzar tu rutina de ejercicios hasta que las condiciones sean ideales. Pero como ya vimos, esa forma de aplicar el perfeccionismo no es adecuada.

Lo que tienes que hacer es tomar acción, y comenzar con un plan simple de ejercicios. Define un mínimo viable que cumpla con lo necesario para lograr un primer objetivo y lánzate. Sobre la marcha podrás ir mejorando.

Tal vez puedas comenzar con algunas sentadillas, abdominales y una caminata de 20 min al día. Puedes reducir tu consumo de harinas blancas y decirles adiós a los refrescos y las azúcares añadidas… Debes hacerlo sin planearlo ni pensarlo demasiado, simplemente comenzar.

Comienza fácil y mejora sobre la marcha. Conforme vas a adoptando nuevos hábitos y observando tu progreso con retroalimentación (medir tu grasa corporal, tu peso, sentir tu nivel de energía etc.), puedes agregar más acciones y hacer un plan más complejo.

Olvídate del perfeccionismo al primer intento. Sé minimalista con tus tareas iniciales y ve mejorando y elevando la complejidad poco a poco. Esa es la mejor forma de buscar la perfección.

Crea tú mínimo viable y lánzalo

Haz algo bien y pruébalo, ¡no hay más! Olvídate de la idea de hacerlo perfecto al primer intento. Es ves de ello, trata de acercarte a la perfección mediante una mejora constante, aprendiendo del feedback y de los errores.

Deja de pensar en el perfeccionismo como una cima que vas a alcanzar rápidamente, y establécelo como una aspiración que te traerá grandes mejoras conforme avanzas.

[Artículo recomendado: Las personas sobreestiman lo que pueden conseguir un año, y subestiman lo que pueden conseguir en una década]

La perfección es algo a lo que no llegarás jamás, pero te permitirá mejorar y progresar paso a paso en el tiempo.

¿Y si me critican o no consigo lo que espero?

Puedes tener miedo a que lo que haces no guste o no cumpla las expectativas de los demás, pero esa es precisamente la retroalimentación que estás buscando.

Cuando alguien te dé una opinión negativa (y si no te la dan, la pides), pregúntale las razones por las que no le gusta lo que has hecho. Trata de encontrar los motivos de su inconformidad.

Si es un proyecto solo para ti (como en el caso de bajar de peso), pregúntate que acciones están afectando tus resultados. Ese es el tipo de información que necesitas y te lleva a buen puerto.

Nos educaron para no equivocarnos y es normal que te de miedo. Pero como emprendedor de cualquier idea o proyecto, ya sea personal, profesional o empresarial, necesitas aprender de tus errores, rescatando la información que te permita la mejora continua.

Si hoy quieres comenzar a hacer tus primeras 50 sentadillas no necesitas el reloj Nike que cuente tu ritmo cardíaco, ni los zapatos deportivos de más alto rendimiento que hay en la tienda comercial. Lo que necesitas es moverte. Comienza un plan simple de entrenamiento, define reglas de alimentación y ejecútalo.

¿Quieres iniciar una panadería? No necesitamos gran capital. Comienza tus prototipos de pan, permite que los pruebe la gente y hazles encuestas que te permitan mejorar.

¿Quieres comenzar a crear obras de arte para venderlas por internet? no necesitas una página web ni un canal de YouTube con 1 millón de suscriptores. Necesitas primero crear tu arte y después mostrarlo a la gente.

¿Quieres encontrar pareja? Acude a más eventos sociales y trata de entablar nuevas conversaciones, si eso no funciona intenta algo diferente.

Has pruebas pero no busques un plan perfecto ni las condiciones ideales para conseguir algo. Comienza con una idea y ponte manos a la obra. Recuerda que las ideas no tienen ningún valor, sino se acompañan con acción.

Elige velocidad y ejecución por encima de perfección

Ahora lo sabes; ser perfeccionista no es malo, solo que debemos de aplicarlo de una manera más adecuada y conveniente para tener resultados.

No te preocupes por tener el mejor plan/idea/producto/tarea/proyecto, solo comienza con un mínimo viable, observa y mejora sobre la marcha con la retroalimentación y el análisis.

Elige velocidad y ejecución por encima de perfección y prueba cosas nuevas. Adopta la mejora continua porque esa es la mejor manera de ser perfeccionista. 🙂

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Ahora cuéntame ¿Qué piensas? ¿Te consideras una persona perfeccionista? Nos leemos en los comentarios y si te ha gustado te invito a compartirlo con tus amigos. Al hacerlo me ayudas y me impulsas a seguir entregándote más contenidos como este y te estaré muy agradecido.

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