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8 pasos para cambiar tus malos hábitos de forma efectiva

Cómo dejar los malos hábitos

¿Lo que estás haciendo hoy te llevara al lugar donde quieres estar mañana? ¿Cuantas cosas que haces en tu día te gustan? ¿Qué cosas quisieras cambiar? ¿Sabías que la mayoría de cosas que haces a diario la haces sin pensarlo?

Tal vez te gustaría comer más saludable o comenzar a hacer ejercicio. Posiblemente deseas aprender a meditar pero hasta ahora no te has dado el tiempo. O tal vez lo tuyo sea comenzar un proyecto de emprendimiento para poder dejar tu trabajo.

Sea cual sea aquello a lo que aspiras no vendrá solo, ni rápido, creo que eso ya lo sabes. Tus sueños deseos y anhelos solo los podrás manifestar a través de las acciones que haces a diario.

Desafortunadamente las mayoría de acciones que haces a diario no las haces de forma consiente, la haces de forma automática y prácticamente sin pensarlo. Esos son tus hábitos.

Los hábitos tienen una influencia enorme en nuestra vida y debes considerarlos si quieres tener progresos en tu salud, bienestar, riqueza y en tu vida en general. Por eso vamos a aprender cómo dejar los malos hábitos.

Tu vida se forma por hábitos

Nuestra vida se forma por pequeños instantes. Cada uno de esos instantes tomas decisiones que te llevan a realizar ciertas acciones. La mayoría de esas acciones las realizas y las repites a diario sin darte cuenta.

Tu mente está programada. Esa programación comenzó desde que naciste. Desde aquel momento observamos y comenzamos a interpretar el mundo, comenzamos a hacer suposiciones sobre cómo debería funcionar y aprendimos a actuar en consecuencia.

Cuando hacemos algo que funciona y lo hacemos constantemente, la mente se programa para hacerlo sin que te requiera esfuerzo. Al cerebro le encanta la rutina. Su objetivo es ahorrar energía y evitar así la necesidad de pensar demasiado.

Tus hábitos tienen una relación muy estrecha con tu zona de confort.

El poder del hábito

Son muchos los hábitos que hemos formado, por eso tienen un alto impacto en nuestros resultados. Son actividades que realizamos de forma periódica a lo largo del tiempo.

Se estima que alrededor del 40% de nuestras actividades diarias provienen de nuestros hábitos. Estas actividades, en conjunto, generan resultados a largo plazo. Los resultados pueden ser buenos o malos dependiendo del hábito y la forma de ejecutarlo.

Como puedes ver, los hábitos son muy importantes y debes ponerles mucha atención si realmente deseas conseguir algo en tu vida.

Nuestra mente se rehúsa a desaprender

Los hábitos hacen que nos sintamos cómodos y por eso es difícil cambiarlos. Mientras el entorno es el mismo, la mente no tiene la necesidad de aprender a vivir de una forma diferente. Sin embargo el hecho de que la mente se rehúse a cambiar, no quiere decir que esa sea la mejor forma de vivir o de hacer las cosas.

A tu mente no le importa si tienes un propósito en tu vida. Ella solo quiere que estés bien, es decir, que cumplas tus funciones básicas como comer, beber, dormir y reproducirte.

Tu mente está cómoda. No quiere cambiar porque no necesita hacerlo. Mientras tengas lo necesario para vivir (alimentos, refugio, descanso, actividades y asuntos) no hay razón para realizar un cambio.

Si quieres cambiar tu vida necesitas cambiar tus hábitos de forma consciente, no cambiarán solos. Tu mente no te va a decir: oye creo que solo estas desperdiciando tu vida en un trabajo que aborreces, deberíamos hacer cambios. No, simplemente te ayudará a que te acoples a una rutina y te conviertas en un “robot” que vive sin cuestionarse nada.

Debemos hacer un ajuste en nuestras acciones cotidianas si queremos lograr nuevos y mejores resultados.

No puedes reiniciar tu mente de un día para otro

Hemos formados muchos hábitos que ahora forman parte de nosotros. Los encontramos al comer, al despertar, al relacionarnos, al conversar con nosotros mismos, al hablar, al hacer limpieza, al llegar el fin de semana etc. Los hábitos están en todas partes. Son el mayor porcentaje de las actividades y decisiones de nuestros días.

No podemos cambiar todas esas actividades a las que estamos acostumbrados de un momento a otro. Para recorrer grandes distancias necesitas dar muchos pequeños pasos.

Por ejemplo: Si quieres cambiar tus hábitos de alimentación no puedes cambiar tu dieta de un día para otro. Tampoco vas a poder correr 2km cuando nunca has corrido ni siquiera 100m.

Está demostrado que intentar hacer grandes y muchos cambios de un momento a otro, es prácticamente imposible. La mente no puede eliminar hábitos arraigados por años y aprender a vivir diferente al instante, se requiere un proceso.

Cómo dejar tus malos hábitos (8 pasos)

Ahora que conocemos la importancia y la gran influencia de los hábitos en nuestra vida, vamos a ver cómo podemos cambiarlos. Después de todo es lo que más nos interesa.

El proceso lo he detallado en 8 pasos:

1.      Observa tu rutina diaria

Para cambiar un hábito primero necesitas conocer tus hábitos actuales.

  • Piensa en tus actividades que haces en un día normal de trabajo y en un día normal de descanso. Son los dos tipos de días que son diferentes entre sí.
  • Lista las actividades de los dos días típicos, desde que amanece hasta que anochece.
  • Clasifica las actividades. identifica las actividades necesarias e importantes y aquellas actividades que no necesitas en tu vida. Encuentra las acciones que no te sirven para nada que incluso te están afectando. Tal vez deseas dejar de levantarte tarde o dejar la comida chatarra. Identifica todas esas actividades que deseas cambiar.

2.      Elige un pequeño cambio

Pequeños cambios, generan a la larga, grandes recompensas.

Selecciona una actividad de la lista que quieras cambiar, de preferencias aquella en la cual  tengas razones más sólidas, motivantes y que te transmita más emociones positivas.

3.      Responde dos preguntas

Ahora que conoces cual es el mal hábito que vas a trabajar, lo siguiente es conocer los detonantes y las recompensas. Respóndete estas preguntas:

  1. ¿Qué inicia o en qué momento incurres en tu mal hábito?
  2. ¿Cuál es la recompensa que obtienes del mal hábito?

Las respuestas anteriores te servirán para que hagas un cambio en tu rutina y definir tus nuevas acciones.

4.      Identifica tu punto de influencia

Piensa en aquello que necesitas hacer y está dentro de tus posibilidades para cambiarlo. Por ejemplo: en un día lluvioso no eliminas la lluvia, no tienes influencia en ella, lo que haces es utilizar un paraguas para cubrirte. Ese es tu punto de influencia.

Otro ejemplo: si deseas comer más saludable, identifica lo que necesitas hacer para lograrlo.

  • Prepara tu entorno: Puedes sacar de tu cocina toda la comida poco saludable de tu refrigerador y obsequiala. De esa forma eliminas toda tentación.
  • Después puedes a comprar y llenar tu cocina solo de alimentos que te hacen bien (generalmente son los que provienen directamente de la naturaleza).
  • Prepara tu agenda: Debes definir el horario en que vas a preparar tu comida (picar frutas y verduras, cocer tus alimentos etc.) y tu horario de compras semanal.
  • Elimina cualquier posible salida: Si acostumbras comprar comida en el trabajo o a veces sales a comer a la calle es posible que no siempre encuentres alimentos sanos. Entonces elimina esa posibilidad y llévate tu comida preparada.

Todas esas actividades pueden estar bajo tu control, ese es tu punto de influencia.

Asegúrate de hacer bien tu lista de influencia para no dejar cabida a ningún pretexto o excusa.

5.      Debes creer que es posible

Necesitas confiar en ti y tener la certeza de que vas a lograrlo.

Si al imaginarlo, no lo logras visualizar, entonces es probable que no lo consigas.

Es normal que a veces dudes, más aún si nunca lo has logrado antes. Aun así debes mantener la disciplina y seguir trabajando, los resultados de tu esfuerzo no tardaran en aparecer.

Necesitas ser firme, decidido y actuar con convicción. Desde el momento que decides iniciar un nuevo hábito ya no hay marcha atrás. Esa debe ser tu mentalidad.

6.      Establece una razón sólida

El hábito que quieres cambiar debe tener un respaldo en tu interior.

La motivación proviene de nuestros motivos. Si tus motivos no son lo suficientemente fuertes entonces no lo vas a lograr. Así de sencillo.

Necesitas un propósito. Un ¿por qué? que te impulse a lograrlo. Necesitas tener hambre de ese objetivo. No hay otra opción para ti.

Es un deseo que sobrepasa al vanidad o el ego. Es un llamado que surge desde tu interior que te impulsa a convertirte o manifestar aquello que necesitas o deseas.

Si lo haces solo para que los demás te vean, para presumir o por simple “a ver qué pasa”, entonces no lo vas a conseguir.

Tus motivos no pueden centrarse en el exterior, esos son motivos débiles y quebrantables. Necesitas tener un compromiso contigo mismo y unas razones internas fuertes y sólidas.

7.      No elimines un hábito, sustitúyelo

Ahora nos toca cambiar el hábito y no hay mayor secreto que comenzar con tus nuevas acciones.

Debes tener claro que no se trata de eliminar malos hábitos, sino de sustituirlos por unos mejores.

Ya conoces el detonante de tu mal hábito (ej. Nervios). Simplemente, momentos antes de incurrir en el mal hábito (ej. fumar), reemplázala por la acción positiva (ej. comer semillas y frutos secos).

Para tener frutos secos disponibles debiste haber definido con antelación, en tu lista de influencia, la compra de los mismos. Por eso, conocer tus puntos de influencia es de suma importancia para lograr tu objetivo.

Regresando a nuestro ejemplo de aprender a comer saludable: Necesitas dar el primer paso; comer saludable, pero antes debes tener bien trabajado tu punto de influencia. Si llega el momento de comer y no tienes disponible tu comida saludable, lo más probable es que tengas que recurrir a la comida rápida.

Si observas bien, en ese ejemplo, el fracaso se originó por no trabajar bien en tu punto de influencia. No preparaste el entorno ni tu agenda para darle entrada al nuevo hábito y eso te hizo fallar. Comer saludable no solo requiere el proceso de comer, hay más trabajo detrás.

Todos los nuevos hábitos tienen sus puntos de influencia.

Enfócate en reemplazar el hábito, no eliminarlo. Si intentas eliminarlo, va a quedar un hueco al que no sabrás cómo reaccionar. Como tu mente quiere optimizar, tratara de regresar a lo conocido, cayendo de nuevo en el mal hábito.

8.      Inicia el proceso de repetición

Los futbolistas profesionales más reconocidos no nacen sabiendo anotar goles desde larga distancia. Lo logran a través de la práctica. Han pasado meses o años  perfeccionando su tiro hasta que su cuerpo aprende a tirar casi sin pensarlo.

Lo mismo tienes que hacer tú. Tienes que repetir y repetir esa actividad hasta que lo logres y tu mente no necesite concentrarse demasiado. Debes aprender a ejecutar la tarea y ejecutarla bien. Cuando llegues a ese punto puedes felicitarte, habrás formado un nuevo hábito. 🙂

Desde luego, lo más difícil es mantenerse en el tiempo. Muchos no tenemos la perseverancia adecuada y terminamos abandonando a los pocos días. Por eso, como lo vimos en el punto 5 y 6, necesitas un ¿Por qué? sólido y creer firmemente en que vas a lograrlo.

De esta manera, cuando llegue un día donde no tienes ánimos para hacer lo que tienes que hacer, vas a recurrir a tus razones primarias que te impulsaron a iniciar ese nuevo hábito. Te vas a imaginar fracasando y es en ese momento cuando vas a saber si aquello a lo que aspiras es algo que deseas alcanzar con todo tu ser o es solo un capricho más que no te importa lo suficiente.

Recuerda, si realmente quieres algo le darás el tiempo y sino le darás una excusa. Por muy trillado que parezca, si no perseveras no alcanzas.

Utiliza el poder de la visualización

¿Sabías que muchos de los atletas de alto rendimiento utilizan el poder de la visualización para mejorar sus resultados o realizar ejercicios que hasta el momento no habían podido lograr?

Si han estado practicando por mucho tiempo y no consiguen lo que quieren, por las noches antes de dormir se imaginan haciendo dicha actividad correctamente. Esto les ayuda a mejorar mucho al día siguiente, incluso a conseguir lo que hasta el momento no habían conseguido. Lo único que hicieron fue imaginar que lo hacían bien y pudieron manifestarlo.

Si quieres programar tu mente y tener mayor disciplina, te aconsejo que cada noche te visualices haciendo esa actividad. De esta forma, al otro día, te levantas mentalizada y pondrás menos resistencia.

Tener un buen hábito no implica tener buenos resultados

Ahora, puedes pensar que tener buenos hábitos es suficiente, pero no. No solo se trata de tener hábitos correctos.

Te pondré un ejemplo:

Imagina que ahora mismo te estas cepillando tus dientes, ¿lo haces a conciencia? Probablemente no. Es algo que haces a diario y tu mente aprendió a hacerlo de forma automática desde hace años.

Pero cuidado, si aprendiste a cepillar tus dientes pero desde aquel entonces no lo hacías bien, entonces es probable que hasta el día de hoy estés cepillando tus dientes de forma incorrecta sin darte cuenta.

En ese caso generaste un buen hábito (cepillar tus dientes) pero si ejecutas la tarea de forma incorrecta, obtendrás resultados mediocres (dientes no completamente limpios). Esto a la larga podría desencadenar un problema mayor (malestar y caries por doquier).

¿Ahora vez porque tener buenos hábitos no implica forzosamente tener buenos resultados?

Debemos procurar tener buenos hábitos y además asegurarnos de ejecutar las acciones correctamente.

Cambia tu direccion solo un grado

¿Qué pasa si un avión cambia su dirección un grado en pleno vuelo?

Pues llegará a un destino muy diferente. Eso sucede porque ese cambio de grado genera a la larga un gran cambio de dirección.

Algo parecido sucede cuando haces cosas distintas a lo largo del tiempo. Tal vez tus resultados no sean perceptibles el primer día, ni la primera semana. Pero si eres constante y perseveras aun cuando las cosas se lleguen a poner difíciles, llegará un momento donde comiences a ver los resultados de tu esfuerzo.

Cada hábito que logres reemplazar, será como girar un grado el rumbo de tu avión. A larga estos pequeños cambios traerán cambios enormes en tu estilo de vida.

“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes” – Albert Einstein

Abraza el proceso

Es más complicado que formes un nuevo hábito sobre algo que no disfrutas.

Si disfrutas el proceso tu avance será exponencial y te sorprenderás de lo que puedes lograr en un corto tiempo. Incluso el tiempo es algo que dejará de preocuparte. Cuando hacemos algo que disfrutamos el tiempo vuela.  

El proceso por el que pasamos cuando cambiamos un hábito, lo podemos resumir en tres fases:

  1. Inaguantable: Los primeros 10 o 15 días te costará mucho. Querrás tirar la toalla. tu cerebro se resiste al cambio.
  2. Incómodo: Ya comienzas a percibir un poco los beneficios, pero aún no lo disfrutas completamente.
  3. Imparable: Ahora percibes los resultados y nadie puede detenerte. El hábito forma parte de ti y sientes satisfacción al hacerlo.

Como puedes ver, los primeros 10 a 15 días son los más complicados. Sin embargo, si tienes disciplina, unas razones sólidas, un buen plan y crees en ti, por supuesto que vas lograrlo.

Como te lo comente en el post anterior. Mejorar nuestro estilo de vida, requiere de dar pequeños pasitos, como un bebé cuando comienza a aprender a caminar. Al principio se tambalea, incluso podría llegar a caer, pero mediante la repetición y la práctica logra su cometido. A los pocos meses se convierte en un experto en caminar.

Considera que los esfuerzos a corto plazo son los que menos recompensas traen consigo. A veces desearíamos que las cosas fueran fáciles pero la mayoría de cosas que valen la pena no lo son. Si quieres algo, algo te cuesta.

¿Cual hábito vas a reemplazar?

Ahora sabes que es lo que tienes que hacer para comenzar a cambiar esos malos hábitos que llevas contigo desde hace mucho tiempo.

La diferencia entre lo que puedes lograr y lograrás, se encuentra en la acción. Si no lo intentas, nunca sabrás de lo que eres capaz.

Comienza por pequeños cambios que con el tiempo te traerán grandes resultados. Deja los malos hábitos que te impiden avanzar y reemplázalos por unos mejores.

No es fácil ni rápido, pero eso no quiere decir que no puedas lograrlo.

Por último te dejo con esta excelente charla TEDx. Misma que me sirvió de mucha ayuda en la creación de este artículo.

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4 comentarios

  1. Alguna vez lei que siempre estamos buscando las cosas complicadas para hacerlas, creemos que lo complicado es lo que marcará una diferencia. La mayoría de las veces nisiquiera empezamos algo porque creemos que será muy difícil, pero en realidad lo que sucede es que nosotros sabemos lo que debemos hacer y es el hecho de no hacerlo lo que hace que las cosas se vuelvan difíciles.

    Dice Robert Kiyosaki que cada que le pregunta a sus alumnos que quién puede cocinar mejores hamburguesas que los de McDonald’s, la mayoría levanta la mano y les dice: Entonces si la mayoría puede cocinar mejor que ellos, por qué ellos hacen más dinero que ustedes?…

    1. Hola LMB
      Me da gusto que trates estos temas en tus conversaciones. Todos deberíamos tomarnos un tiempo para platicar con nuestro amigos sobre temas profundos e interesantes. Podemos obtener muchos beneficios.
      Me encantan ese tipo de charlas, aprendemos demasiado.
      Que bueno que te gusto, ahora a poner en marcha un primer nuevo hábito. 😉

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