Las puertas se abren para quien las toca

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si quieres que la puerta se abra, toca

Una frase que me dijo mi padre de pequeño: “hay que tocar la puerta, si quieres que se abra”. Seguramente la has escuchado. Nos dice un principio simple y básico: si quieres recibir oportunidades, tienes que poner de tu parte y hablar para que sepan que estás ahí, disponible y listo.

Es un dicho que conoce mucha gente. Sin embargo, el hecho de que algo se sepa, no significa que se aplique. Así como muchos toman refresco o fuman a diario aun sabiendo que es malo para salud, hay personas que a pesar de saber que las puertas se abren para quien las toca, jamás se atreven a tocar una sola puerta. Esperan a que las puertas se abran por si solas. En otras palabras; quieren que las oportunidades sean quienes los elijan a ellos, como si fuera un acto divino, por destino, suerte, o casualidad. Pero como te dije antes, tu eres el creador de tu propio destino, y a pesar de que la suerte si existe y juega un papel importante, tu influencia en el mundo es mucho mayor.

No pueden abrirse puertas cuando ni siquiera las tocas; cuando no sabe nadie, más que tú, que estas interesado en entrar, y tener ante ti el mundo de nuevas oportunidades que hay al otro lado.

Es simple; puedes ser un candidato perfecto, pero si no le dejas saber al mundo que lo eres, entonces nadie te tomará en cuenta para el cargo, ocupación o beneficio. Las puertas se abren para quien las toca.

Hay puertas por todas partes

Quisiéramos tener más oportunidades, pero no nos damos cuenta que en realidad hay un sin número de opciones para cada uno.

La cantidad de puertas que tienes a tu disposición es enorme. Solo tienes que abrir tu mente para verlas, ser consciente de ellas y elegir las adecuadas.

Pero ¿Cuáles son las puertas adecuadas?

Pues aquellas que te llevan por el camino que quieres transitar, y que te ayudan a lograr tus propósitos y objetivos personales.

Si, sé que a la mayoría no nos enseñan a trazarnos objetivos, ni mucho menos a seguirlos y trabajar en ellos. Esto hace que no estemos acostumbrados a tocar puertas. Sin embargo, desde el momento en que maduramos, es nuestra responsabilidad estancarnos y conformarnos con nuestras circunstancias, o seguir avanzando y desarrollarnos.

No todas las puertas son para ti

Si no tocas puertas estas en peligro. Significa que no estás actuado acorde a tus valores. Ni siguiendo tus sueños, tu intuición, ni mucho menos tus convicciones.

No tocar puertas, quiere decir que entras en aquellas que alguien más  abre para ti. Es decir, te dejas llevar por la corriente, como un barco a la deriva. Tomando el camino que alguien más está eligiendo por ti.

Piensalo, en vez de tener el trabajo que quieres, tienes uno que alguien te ofreció. Alguien que toco a tu puerta porque se le ocurrió hacerlo.

En vez de tener la pareja que quieres, tienes una que se presentó en tu camino, y que decidió conquistarte. Ella/El toco la puerta y la abriste, sin embargo, tú no te atreviste en su momento a tocar muchas otras puertas de personas que considerabas atractivas, por miedo, vergüenza, o inseguridad.

Cuando no tocas puertas, alguien más toca a la tuya, o alguien abre la suya para que entres. De esa forma NO construyes tu futuro, sino que dejas que alguien más lo elija por ti.

¿Qué pasaría si a partir de ahora te atreves?

si tocas la puerta y se abre, podrías encontrar un mundo nuevo de posibilidades

No tiene sentido reprocharte por lo que no hiciste hace tiempo atrás, ese tiempo ya se fue. Además y por fortuna, aún tienes energía y tiempo para comenzar a tocar puertas a partir de ahora cuando se presenten ante ti.

Si hay una vacante de trabajo que te gustaria tener, entonces toca a la puerta. Al hacerlo, incrementas tus posibilidades enormemente y tendrás la posibilidad de trabajar en algo que te motiva, te entusiasma y tal vez te apasiona.

Y si no está la vacante disponible, aun así toca la puerta, por qué cuando lo hagas harás ruido, y te voltearán a ver. Es en ese momento cuando estarás creando una oportunidad donde antes no la había.

Lo mismo ocurre cuando quieras entablar conversación con una persona o un grupo de personas que te parecen interesantes o atractivas. Tocar la puerta es la única forma de ser considerado y evitar pasar desapercibido.

Vergüenza, ¿por qué?

A veces el miedo o la vergüenza son nuestros peores enemigos al momento de tomar oportunidades. No nos atrevemos a tomar iniciativa y dar el primer paso.

Puedes tener miedo al rechazo, o a lo que dirán de ti, pero aun así debes hacerlo, porque ese acto puede cambiar tu vida.  Saldrás de tu zona segura y conocida, y harás lo que pocos, muy pocos se atreven a hacer.

La vergüenza o el miedo no te llevarán a ningún lado, en cambio tocar puertas si lo hará. Así que, toca cuantas veces sea necesario; toca fuerte y firme para que te escuchen.

Recuerda que debería dar más vergüenza no seguir nuestros sueños y permitir que otros elijan nuestras circunstancias, que buscar nuestras oportunidades con el corazón y con la frente en alto.

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Ahora dime ¿Qué te ha parecido? ¿Te gustaría agregar algo? Nos leemos en los comentarios 🙂

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Un comentario

  1. Acabo de llegar 2 publicaciones tuya y waooo excelente estoy en esa transición de apostarle a mi proyecto necesito inspiración y leer más acerca de ustedes… tienes enninstagram para seguirte o porque otros medios los puedo seguir y mantenerme motivado e informado

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