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Deja de pensar en lo que no quieres y enfócate en lo que si deseas y necesitas

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Deja de pensar en lo que no quieres y enfócate en aquello en lo que si deseas y necesitas

Es posible que te suene obvio el título de este artículo. Sin embargo, debes saber que todos tenemos una tendencia natural a pensar más en aquello que NO queremos que en lo que SI deseamos para nuestra vida. Bueno, de hecho la mayoría de personas piensa solo en lo que no quieren, y se olvidan por completo de lo que sí quieren y realmente necesitan para su vida.

Ahora mismo te puedes estar preguntado: “Maurino ¿Qué puede tener de malo pensar en lo que no queremos o en lo que tememos que ocurra?…”

Puede no parecer un tema importante a simple vista, después de todo pensar en lo que no queremos nos permite huir, o tratar de salir de una situación indeseable, incómoda o peligrosa.

Por eso te digo que es una manera natural de pensar; una que nos sirvió y nos ayudó hace siglos para poder sobrevivir. Sin embargo, hoy en día estamos viviendo un momento en la historia sin precedentes. Una época donde huir y pensar en aquello que no quieres puede ser más perjudicial de lo que puedes imaginar.

Si eres de aquellas personas que nunca han cuidado la calidad de sus pensamientos, y por lo general tiendes a pensar en lo negativo, lo que no te gusta o lo que aborreces de tu vida, entonces este artículo es para ti.

Te mostraré las consecuencias negativas y peligrosas de enfocarte en aquello que no quieres ¡Acompáñame!

¿Por qué pensamos más en aquello que no queremos que en lo que si queremos?

Enfocarnos en lo que no queremos es una manera primitiva de pensar. Nos ayudó hace mucho tiempo a sobrevivir ante las amenazas del entorno y a prever posibles peligros para poder huir de ellos o prepararnos para lo que viniera. Sin embargo, al igual que el miedo, esto ya no sirve en el mundo de hoy.

[Artículo recomendado: ¿Crees que el mundo esta cada vez peor? Necesitas leer esto]

Pensar en lo que no queremos nos permite huir de una posible situación indeseable o dañina, aún cuando las posibilidades de que ocurra sean prácticamente nulas. Tendemos a imaginar el peor escenario a pesar de los bajas que puedan ser las probabilidades de que suceda.

Tal manera de percibir el mundo y reaccionar ante él, ahora no te ayuda ni te sirve de nada, y hay una la razón muy simple:

Cuando pensamos en lo que no queremos y nos enfocamos en eso, estamos tan preocupados por evitar aquella situación indeseable o desagradable, que toda nuestra concentración y energía la dedicamos a lograr ese propósito.

Y ahora puedes preguntarte: “¿Y qué tiene de malo eso?

Bueno, pues a continuación de diré la razón.

Dos maneras de ver tu realidad

Cuando enfocamos nuestra atención en lo que no queremos, no hay manera de que encentremos soluciones satisfactorias a nuestros problemas. Si por casualidad los llegas a encontrar, tardarás mucho en llegar a ellas. Estás tan enfocada(o) lo que significa el problema para ti, es decir, en lo que no quieres que pase o en lo que no deseas, que te olvidas completamente de aquello que si buscas traer a tu vida.

Cuando tu atención se enfoca en lo que no deseas, te conviertes en una presa; es decir, buscas huir de lo que no quieres o lo que te hace daño y te concentras en ello. Tu enfoque es salir bien librado de ese momento para mantenerte a salvo.

Por otro lado, cuando te concentras en lo que Sí quieres te conviertes en el depredador; diriges todo tu tiempo, energía y concentración en conseguir que SÍ deseas y necesitas en la vida.

¿Eres el león o el antílope?

¿Puedes notar la gran diferencia que existe entre ambas maneras de pensar y los resultados tan diferentes que pueden generar si piensas y actúas de una forma o la otra?

Si lo observas bien, son dos formas muy diferentes de ver la misma realidad. Por un lado, puedes ser el león que va en busca de lo que quiere para vivir. Lucha con tenacidad, valor y convicción, pero sobre todo, con un enfoque pleno y monomaniaco en lo que quiere. Por el otro, puedes ser el antílope que vive tan preocupado de no ser devorado, que ni siquiera puede vivir en paz, ni puede pensar en otra cosa que no sea huir de lo que no quiere o de lo que le afecta en su vida.

Dime ¿Crees que el antílope podrá vivir tranquilo si gran parte de su tiempo esta huyendo y cuidándose del peligro que le acecha desde todas direcciones?

Ahora te pregunto ¿Piensas como Antílope o como León 🦁?

Imagina que tú eres el antílope siendo perseguido por el hambriento felino. Estas tan concentrada(o) en huir que solo piensas alejarte lo más posible y llegar a una situación más segura y cómoda. Es tan grande tu enfoque en huir de lo que no quieres, que no te das cuenta que puedes llegar a un estanque lleno cocodrilos por no mirar hacia dónde te diriges.

Con esta metáfora ahora quiero que te des cuenta de las consecuencias que tiene en nuestra vida el hecho de pensar en lo que no queremos.

Deja de pensar en lo que puedes perder y piensa en todo lo que tienes por ganar

Por suerte no eres el antílope que huye para sobrevivir. Eres un ser humano que le toco vivir en la mejor época de la historia humana que ha existido hasta la fecha. Esto te da más y mejores oportunidades a las que pudieron aspirar tus padres o tus abuelos

Cuando colocas tu enfoque en lo que si quieres y necesitas, buscas maneras de hacer posible esa realidad y llevar tu vida a ese estado. Utilizas todo tu tiempo, esfuerzo, creatividad, concentración y energía en conseguir lo que sí quieres con un enfoque monomaniaco. Entonces comienzas a moverte hacia allá, y das pequeños pero constantes pasos hacia esa situación deseable, en vez permanecer huyendo de lo que te aqueja.

Cuando tu enfoque está en lo que si quieres y necesitas, y avanzas en esa dirección sin distracciones; lo que sucede es que sin darte cuenta lo que no quieres se va de tu vida de manera natural y progresiva.

Grávate bien esto:

Tu mente tiende a buscar más de aquello en lo que más piensas, y entre más te enfoques en algo, más lo encontrarás en tu camino. Buscarás cualquier indicio de aquello que piensas habitualmente.

Esa es la razón por la cual debes llevar una dieta mental, ya que tus pensamientos dirigen tus acciones, y tus acciones repetidas a lo largo del tiempo generan tus hábitos y rutinas, lo cuales a su vez te traen los resultados que obtienes en la vida.

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Es momento de pensar en lo que quieres y en todo lo que puedes conseguir

Sé que es difícil cambiar nuestros patrones de pensamiento. Lo que haces y piensas lo has repetido por años, y es normal la tendencia que tenemos a pensar en lo negativo o lo inconveniente. Es un mecanismo de protección ancestral incrustado en nuestro ADN.

Sin embargo, aunque nuestro cerebro aún primitivo trate de mantenernos seguros y cómodos, debemos de utilizar nuestra razón, y cambiar nuestra manera de pensar de manera intencionada.

Si hay algo que no te gusta de algún miembro de tu familia, de un compañero de trabajo, de tu estado de salud o de tu situación económica. Debes cambiar el chip y comenzar en pensar en lo que puedes y necesitas hacer para llegar a una situación deseable.

Recuerda esto:

La queja no cambia tu vida, las acciones sí lo hacen.

Hoy te invito a que dejes de enfocarte en lo que te molesta o en lo que no quieres que suceda, y coloques todo tu enfoque en lo que si te gustaría que ocurriera. Céntrate en las acciones que necesitas para avanzar hacia aquella situación y circunstancias.

No digas «no puedo»; pregúntate ¿Cómo puedo lograrlo?

Cada que vengan a ti los pensamientos negativos, no te preocupes ni te agobies. Solo relájate y toma consciencia de ellos. Después piensa en lo que quieres que suceda; en aquella situación deseable a cuál te diriges dando pequeños pero constantes pasos cada día.

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Tomar consciencia es el primer paso y el más importante que debes dar. Te permitirá cambiar lo que piensas a voluntad cuando el momento llegue.

Te sorprendería saber que la gran mayoría de gente se deja llevar por el flujo de emociones y pensamientos y jamás toman conciencia de ellos.

No dejes que eso te suceda. Elige a voluntad aquello que ocupa tu mente y no te desesperes si vuelves a pensar en lo que te afecta o en lo que no quieres que pase. Llevas décadas con unos mismos patrones de pensamiento, y no puedes pretender cambiarlos de un día a otro.

[Artículo recomendado: Qué semillas estás plantando en la tierra fértil de tu mente]

El cambio duradero es progresivo; se trata de de un proceso no de un evento. Además, cada día es un buen día para practicar, y cada pequeña mejora en tu manera de pensar y de actuar se convertirá en una avalancha de grandes resultados en un futuro cercano. Jamás subestimes lo que puedes lograr en una década.

◊♦◊

Ahora cuéntame ¿Qué piensas? ¿Tiendes a pensar más en lo que no quieres que en aquello que si deseas y necesitas? Déjame tu comentario aquí debajo. Y si te ha gustado te invito a compartirlo con tus amigos. Al hacerlo me ayudas y me impulsas a seguir entregándote más contenido como este y te estaré muy agradecido.

¡Un abrazo! 🙂

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2 comentarios

  1. ME ENCANTO EL ARTICULO, TENGO PATRONES DE PENSAMIENTOS DUROS Y NECESITO CAMBIARLOS CON ALGUN EJERCICIO DIARIO Y PROGRESIVO, ASI LOGRAR PENSAR EN LO QUE SI QUIERO

    1. Hola Ramon. Que gusto saber que te ha gustado.

      La mejor manera para evitar pensar en lo que no quieres, es enfocando tu mente otra cosa, en vez de evitar pensar en ello. Lo ideal sería, como lo menciono en el artículo, ocupar tu mente con lo que sí quieres y debes hacer, y despues hacerlo; tomar acción. De eta manera los pensamientos no bienvenidos no tendrán cabida en tu mente, ocuparas mejor tu tiempo y tu energía produciendo y aprendiendo de los resultados.

      Varios estudiaos han demostrado que tendemos a pensar prácticamente lo mismo y de la misma forma la mayoría de los dias, y una manera de romper estos patrones de pensamiento es alimentado nuestra mente con nuevas experiencias y conocimientos.

      Por ejemplo, puedes comenzar a platicar con nuevas personas sobre temas de relevantes y de interés, leer libros, tomar formaciones, cursos y talleres… Todo lo que te ayude a expandir tu mente y llevar tus pensamientos e ideas por nuevos senderos que no hallas considerado hasta ahora y que incluso, le puedan dar un nuevo rumbo a tu vida. 🙂

      ¡Un abrazo!

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