
Una voz dentro de ti que te impulsa a tomar el control de tu destino
¿Alguna vez has sentido esa vocecita interior que te susurra que debes emprender algo, pero inexplicablemente te resistes a seguirla? Sabes que, si te lanzas, podrías salir beneficiado, pero, por alguna razón, te boicoteas a ti mismo, pensando en todo lo que podría salir mal. El miedo te paraliza, y terminas relegando la idea al olvido. No obstante, tus deseos para hacer un cambio nunca desaparecen. Te sigue asechando la idea, pero siempre hallas razones para posponerla.
Esa fue mi situación tras concluir mis estudios universitarios. Experimentaba un ardiente deseo de emprender y dar vida a mi propio negocio. Tenía algunas ideas que quería poner llevar a cabo, pero me faltaba el valor. Ni siquiera lo intenté en aquel momento.
Me dejé llevar por el miedo, convenciéndome de que era inalcanzable. Lo más absurdo de todo es que nunca me molesté en investigar a profundidad si mis ideas eran viables o si podría hacer realidad mi visión.
En lugar de ello, opté por una nueva oportunidad en la universidad: Saqué una beca para cursar una maestría. En aquel momento, estaba motivado y ese era el único camino que veía claro. Hoy miro en retrospectiva y me doy cuenta que me faltaba tanto que aprender…
Estudié, me gradué y obtuve mi título. Al terminar, se abrió ante mí la posibilidad de continuar mis estudios con un doctorado. No obstante, esta vez, opté por aventurarme en el mundo laboral.
Dediqué tres años de mi vida a trabajar en dos empresas, y siendo sincero, no fueron los mejores días de mi vida. Al poco tiempo puede darme cuenta de que, definitivamente, ese no era mi camino.
Ciertamente, conocí a personas valiosas y viví experiencias enriquecedoras que me hicieron crecer y expandir mi «horizonte», pero no me sentía feliz, ni me producía ningún tipo de satisfacción tener que dedicar la mayor parte de mi tiempo y energía a aquellas actividades.
Al principio, me embarque de lleno en el trabajo con entusiasmo, con ganas de aprender cosas nuevas, contribuir y crecer. Sin embargo, con al poco tiempo, ese fervor se fue desvaneciendo.
¿Por qué me sucedió esto? Ahora puedo explicarlo:
Cuando el entusiasmo inicial se esfuma, y careces de aquella fuerza impulsora poderosa para seguir avanzando y persistir a lo largo del tiempo (llamada MOTIVACIÒN) no encuentras una razón para seguir haciendo lo que haces. [Artículo recomendado: Cómo estar realmente motivado]
Ahora lo comprendo…
Pasé de incursionar en la industria para explorar ese mundo, a trabajar simplemente por dinero. No me di cuenta en qué momento paso. No tenía un propósito claro y carecía de unos motivos sólidos. Mis razones no eran suficientemente fuertes para soportar los estragos de tiempo y la rutina del trabajo. Porque si no hay motivos, no llegas a ningún lado (deseado).
El dinero, por supuesto, es necesario en la vida moderna, pero… ¿El tiempo? El tiempo es tu vida y se compone de instantes fugaces que llegan y no vuelven jamás.
Si vas a destinar gran parte de tu vida a ganar dinero, que sea haciendo algo que verdaderamente te importa, te motiva, te llena de satisfacción y le otorgue un sentido a tu existencia.
En mi caso, no quise vivir mi vida de esa manera; consagrar mis mejores años a un trabajo que no me inspiraba dar lo mejor de mí. Entiendo que haya quienes lo deseen y los respeto, no hay nada de malo en ello. Todo se reduce a elegir el camino que consideres mejor para tu vida, al fin y al cabo, solo tienes una.
Dejé mi empleo y decidí regresar a la universidad para continuar con mis estudios de posgrado. En su momento, fue lo mejor que se ocurrió (de acuerdo al estado de conciencia que tenía en ese momento). Creí que era el camino correcto o lo mejor que podía hacer, pero me equivoqué. Ya no era el mismo estudiante que fuí unos años atrás. Algo había cambiado en mí…
Mis deseos de continuar estudiando habían perdido su fuerza (me refiero a estudios formales). Debo admitirlo: me había hartado de los exámenes y pruebas estandarizadas, y quise librarme de la carga (o la etiqueta) de ser un alumno con notas sobresalientes.
Además, cometí varios errores: como no seleccionar adecuadamente mi tema de investigación ni a mi asesor. Y, para colmo, me estaba convirtiendo en un estudiante mediocre. Ya sabes; aquel que busca solo pasar con cualquier nota y hace las cosas solo por cumplir, sin un deseo real.
La verdad era que no sabía qué quería hacer con mi vida ni hacia dónde me dirigía. Ese era precisamente el problema que debía resolver.
Afortunadamente, esa vocecita, de la que te hable al principio, que me instaba a seguir mi corazón, nunca dejó de hablarme. Así que, finalmente, decidí tomar acción y dar el primer paso.
Como llegué a crear Vida Épica
Dediqué gran parte de mi tiempo libre a investigar estrategias de emprendimiento y modelos de negocios para descubrir cuál sería la mejor forma de emprender para mí; de acuerdo a mi situación, objetivos, experiencia, habilidades, intereses, etc.
Mi objetivo era encontrar un proyecto que realmente me motivara y apasionara, uno al que no quisiera renunciar en cuestión de meses. Necesitaba algo que, tan solo con pensar en ello, me infundiera una chispa de energía para seguir adelante, incluso en los momentos más desafiantes y desalentadores que pudiera tener.
Era 2015-2016 cuando me adentré en el mundo digital, y comencé a nacer este proyecto. Mi enfoque fue ofrecer valor a través de mis contenidos, servicios y formaciones que ayuden a resolver problemas específicos de aquellos que me leen y me escuchan. Al final de cuentas, todos las profesiones, negocios, productos o servicios tiene esa finalidad: Dar para recibir.
Descubrí que lo digital era el futuro, y las posibilidades eran inmensas (Lo siguen siendo). Me di cuenta de sus ventajas inherentes, que era algo que estaba alineado conmigo (con mi personalidad, intereses, habilidades etc.) y supe que era exactamente lo que había estado buscando.
Además, justo cuando la idea de crear Vida Épica empezaba a tomar forma, recibí la emocionante noticia de que pronto sería padre, ¡tendría una bebé! Con este acontecimiento, comprendí que era el momento de actuar. No quería perderme en un trabajo que consumiera la mayor parte de mi tiempo y, de repente, darme cuenta de que mi hija había crecido y que los mejores años de mi vida habían pasado haciendo algo que realmente no quería ni me inspiraba a dar lo mejor de mí.
Entendí que esta vida es única e irremplazable. Que un día los años pasarían, miraría atrás y debía estar orgulloso por todo lo que me atreví a hacer, aun cuando las dudas y los miedos pudieran invadirme.
Mi hija un día crecería, y si quería darle el valioso consejo de seguir su corazòn por encima de todas cosas y hacer de su vida algo inolvidable, entonces yo mismo debía actuar acorde y en armonía con tal filosofía.
Si te gustaría leer un poco más sobre mi historia, no olvides leer mi e-book «Encuentra tu rumbo», si aún no lo has hecho. 🙂
¿Qué aprendí con el cambio de rumbo que le di a mi vida?
Lo puedo resumir en 3 simples pero poderosas lecciones esenciales:
Lección #1: Proyecta tu mejor visión de futuro
Debes hacer algo que te importe, tenga sentido y, sobre todo, este alineado con el deseo más ardiente y profundo que alberga tu ser, si quieres ser constante, perseverante y estar motivado a lo largo del proceso.
No puedes mantener ser persistente ni mantener el entusiasmo trabajando en algo que no sabes a dónde te llevará o a dónde pretendes llegar. Es por eso que debes (y necesitas) tener un propósito bien definido y un deseo genuino por conseguirlo.
En mi caso, no me arrepiento del camino que tomé y de los errores que cometí. Estoy convencido que fueron esas «piedras» u obstáculos en el camino, los que me hicieron crecer y aprender valiosas lecciones. Tuve momento de descubrimiento, autoconocimiento, y gracias a ellos, pude expandir mi nivel de conciencia que me permitió tener el valor de dejarlo todo, comenzar de cero y hacer un cambio.
Lección #2: Eliges tu destino en todo momento
Date cuenta que mi vida NO tomo un nuevo rumbo. Fui yo quien tuvo que tomar la «decisión», reunir el valor y atreverme a hacer un cambio de dirección en mi vida. Debes notar la diferencia, porque es clave.
Todas y cada una de las decisiones que tomamos en el día a día, están forjando nuestro futuro a pequeña y gran escala. Todas las decisiones cuentan y ninguna es neutral.
Si por alguna razón sientes que NO has tomado buenas decisiones últimamente, no te preocupes. Por fortuna, tienes el poder de reivindicarte y tomar una nuevas y mejores ahora mismo. Elecciones que te acerquen a cumplir ese llamado interno que te impulsa a ser lo mejor que puedes ser en la vida.
Lección #3. Debes cultivar una fe inquebrantable
Muchas personas a mi alrededor, como mis padres o familiares me cuestionaron en su momento y me intentaron hacer cambiar de decisión. Es normal, casi nadie se atreve a hacer un cambio, aunque su interior le diga que es lo correcto.
Tomar camino diferente a lo que se espera de ti y a lo convencional, suele hacer mucho ruido entre aquellos que te rodean.
Si no tienes unas bases internas sólidas para recorrer dicho camino, entonces las palabras de aquellos que quieren persuadirte, van a hacerte mucho ruido y no te permitirán avanzar con total tranquilidad.
Muchas veces las personas no lograrán entender por qué haces lo que haces, por muchos argumentos y explicaciones que tengas. Es por eso que, cuando eliges tomar un nuevo rumbo, requieres cultivar una fe inquebrantable en tu plan, creer en ti confiar en tus capacidades y tener la convicción de que puedes hacerlo y vas a lograrlo.
Lección #4 (Bonus): Los estudios formales estan perdiendo valor
Contrario a la creencia popular, los estudios formales no están directamente relacionados con los ingresos que vas a tener en el futuro, con tu calidad de vida, o con lo exitoso, satisfecho y próspero que te puedes llegar a sentir.
Esto se debe a que el éxito y la satisfacción en la vida no solo dependen de los conocimientos adquiridos en un sistema educativo, sino también de otros factores como: saber qué quieres (tener un propósito primordial en la vida), conocer tus valores vitales y actuar acorde a ellos, tener las habilidades sociales etc.
Además, las oportunidades laborales y el mercado laboral también influyen en los ingresos y la calidad de vida de una persona, no solo el nivel de educación alcanzado. Por lo tanto, es importante que tengas en cuenta que el éxito y la felicidad en la vida no se limitan a los estudios formales, sino que dependen de una combinación de factores que incluyen la educación (preparación y estudio no necesariamente formal), pero también otros aspectos personales y profesionales.
En la época actual, más que preocuparte por la obtención de certificados y títulos que puedas enmarcar en tu pared, que te «avalen» o te «acrediten» para hacer algo, lo que necesitas es ir directo al grano. Debes enfocarte en resolver un problema, satisfacer una necesidad, cubrir una demanda o cumplir un deseo de la gente.
Además, si aquello que aportas esta alineado con «tu propósito primordial» y respaldado por un deseo ardiente y un motivo sólido, entonces ya tienes todo para avanzar a paso firme y tener éxito.
El camino que tomaste en el pasado no tiene porqué condenar de ninguna forma tu futuro. Siempre tendrás habilidades, conocimientos y lecciones valiosas que habrás aprendido con tus años de experiencia de los cuales podrás apalancarte y utilizarlas a tu favor.
Un nuevo camino implica una mejor versión de ti mismo
Debo decirte que desde aquel momento que decidí comenzar a labrar mi propio camino, las cosas no han sido fáciles. Como viste en el e-book (si ya lo has leído), tuve que cambiar mi mentalidad y aprender muchas cosas que nunca se enseñan en la escuela.
Aquí hay 2 consejos más que considero los más importantes para ti ahora que comienzas:
Consejo #1. Dedica recursos a crear tu plan y seguirlo
Debes de estar dispuesta(o) a dejar actividades que talvez disfrutes de manera momentánea pero que no te aportaran nada, y dedicar esos recursos (tiempo, energía, enfoque, concentración, experiencia, habilidad, talento etc.) a tu proyecto de reinvención, ya sea una nueva carrera, profesión, negocio u oficio.
Además, debes aprender gestionar dichos recursos. De nada sirve que te pongas a trabajar sin parar duramente, si la mayoría de tus actividades no son de alto impacto.
Prioriza, colocando las actividades de mayor importancia en tus resultados al inicio de tu lista de tareas y coloca 1 o máximo 2 tareas importantes para cada día que, si o si, deben ser completadas. No te distraigas en nada más hasta que cumplas con ellas. De esta forma, progresivamente, comenzaras a ver resultados.
Consejos #2. Define claramente hacia donde te diriges
Recuerda, si tu idea es crear un negocio de tu «pasión» porque escuchaste por ahí que puedes generar riqueza, disfrutar de libertad de tiempo y ser tu propio jefe. Creo que deberías replanteártelo.
La realidad es que comenzar y mantenerte trabajando en un tu propio proyecto es realmente duro, y si no tienes el «motivante» adecuado, puede ser muy fácil que tires la toalla en los primeros meses o inclusas semanas de haber comenzado.
Debes de tener en cuenta que cualquier emprendimiento (cualquier cosa que quieras emprender no solo un negocio) es un proyecto a largo plazo y es un estilo de vida que no tiene nada que ver con no trabajar o no esforzarte.
Emprender un negocio puede tener ventajas inherentes, es cierto, pero en ningún momento puedes pensar en dejar de trabajar o trabajar poco. Por lo menos NO durante los primeros años. De hecho, lo más seguro es que tengas que trabajar mucho más que una persona que tiene un trabajo por cuenta ajena.
Es por eso que debes descubrir qué quieres hacer con tu vida siendo totalmente sincero contigo mismo y considerando todos los factores.
Dicho esto, quiero darte el siguiente consejo:
No definas tus objetivos en base a cosas externas. Olvídate de las posiciones que crees que quieres, impuestas en tu mente por la publicidad, y céntrate en la persona que quieres ser y aquello que quieres vivir en un día ordinario.
¿En qué persona te quieres convertir durante en los próximos 5 años?, ¿A dónde quieres llegar?, ¿De qué forma quieres y puedes aportar?, ¿Qué rol tomara tu profesión, negocios u oficio en todo esto?
Si le das respuesta sincera a preguntas como estás, te garantizo que no habrá forma de detenerte. Tendrás claridad acerca de ti y lo que quieres para tu vida.
En mi caso, cada proyecto que hago trato de que sea como una extensión de mí mismo. Que sean proyectos en los que creo y en los cuales estoy convencido de poder lograr mis objetivos. Trabajo con el corazón y con ganas genuinas de aportar algo útil y positivo.
Lo mejor viene cuando defines bien que quieres hacer de tu vida y hacia donde te diriges. En mi caso, sé que quiero utilizar mis días ayudando a otros y ser retribuido por lo que hago. Hacer aquello que me proporcione satisfacción personal, me permita expresarme, seguir aprendiendo y sentir que mis días de trabajo tienen sentido de alguna forma.
Consejos #3. Si no vas con todo, mejor no vayas
Cuando nos enfrentamos a un desafío, ya sea personal o profesional, es crucial que nos comprometamos por completo. Si no estamos dispuestos a darlo todo, es casi seguro que no obtendremos los resultados deseados. Y será una pérdida de tiempo y recursos.
Ir a medias significa actuar con mediocridad, y puede llevarnos a la frustración y al arrepentimiento, ya que no habremos dado nuestro máximo esfuerzo.
Si no estás dispuestos a darlo todo, es mejor reconsiderar si realmente vale la pena invertir tiempo y energía en ese proyecto o meta.
Es preferible enfocar tus esfuerzos en algo que realmente ti importe y te motive, de tal manera que puedas comprometerte en cuerpo, mente y espíritu.
Es muy fácil embarcarse en cualquier viaje sin saber lo que te espera, pero si vas con la mentalidad correcta es muy probable que llegues a buen puerto.
Como dice Stallone en Rocky VI:
“Si sabes cuánto vales, ve y busca lo que mereces, pero debes ir dispuesto a recibir «golpes» y seguir avanzando ¡Así es como se gana!”.
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He compartido contigo algunas de las enseñanzas que he tenido desde que decidí reinventarme. Han pasado varios años desde ese entonces y puedo decirte que es una de las mejores desiciones que pude haber tomado.
Decidí contarte esto porque quiero que sepas que no estás solo. Muchas personas en algún momento se sienten perdidas y con ganas de hacer algo diferente al camino que eligieron en su momento.
Si después de leer esto, hay algo que te gustaría contarme, no dudes en escribirme. Me encantará conocerte y saber más de ti. 🙂
Un abrazo.
Maurino»


