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Como dormir bien, profundamente, y tener un sueño reparador

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El sueño es esencial para la salud física y mental. Sin un buen sueño, no funcionas bien. Tu rendimiento se queda muy por debajo de tu verdadera capacidad, e incluso, puedes tener episodios de alteración de tu humor, tu energía y tu comportamiento, que pueden generarte situaciones adversas que sería difícil que ocurrieran con un buen descanso.

Cuando duermes, tu cuerpo se relaja, se recupera y se desintoxica. Además, durante el sueño, tu cerebro procesa, selecciona y almacena la información adquirida durante el día, lo que puede mejorar la memoria, el rendimiento mental y la capacidad de aprendizaje.

El sueño también es importante para regular tu peso corporal (almacenamiento de grasa), fortalecer tu sistema inmunológico, controlar mejor las situaciones de estrés y ansiedad, y mejorar la concentración y la productividad. Un sueño insuficiente se ha encontrado estar relacionado con un mayor riesgo de enfermedades, como ataques cardíacos y derrames cerebrales.

Qué beneficios tiene dormir bien

Dormir bien tiene grandes beneficios para tu salud física y mental. Entre los que destacan:

  1. Mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje: Durante el sueño, el cerebro procesa y almacena información adquirida durante el día. Si no obtienes suficiente sueño, es más difícil para el cerebro procesar y retener la información, lo cual afecta tu capacidad de aprendizaje y capacidad para concentrarte.
  2. Ayuda a regular el peso: El sueño y el metabolismo están relacionados. Cuando no obtienes suficiente sueño, tu cuerpo produce más grelina (una hormona gastrointestinal que aumenta el apetito) y menos leptina (hormona que produce el cuerpo que te ayuda a controlar la sensación de hambre)
  3. Fortalece el sistema inmunológico: El sueño es importante para la salud del sistema inmunológico. Cuando duermes, tu cuerpo produce células de defensa que te protegen contra enfermedades. Si no duermes lo suficiente, tu cuerpo no produce suficientes células de defensa y eres más propenso a contraer enfermedades.
  4. Mejora la salud cardiovascular: El sueño insuficiente se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, como ataques cardíacos y derrames cerebrales. Dormir bien puede ayudar a reducir el riesgo de estas enfermedades.
  5. Ayuda a controlar el estrés y la ansiedad: El sueño es importante para la salud mental. Si no duermes lo suficiente, es más probable que te sientas estresado y ansioso. Dormir bien puede ayudarte a controlar problemas de estrés, ansiedad, irritabilidad, la tensión.
  6. Mejora la concentración y la productividad: Si no duermes lo suficiente, es más difícil para tu cerebro mantenerse alerta y concentrado durante el día. Dormir bien te ayuda a gozar de una mejor concentración y productividad a lo largo del día.

8 acciones esenciales para dormir bien y mejorar la calidad de tu sueño

Veamos algunas de las acciones más importantes que, se ha encontrado, tienen mayor impacto en la calidad del sueño, considerando que vivimos en un mundo muy distinto para el que nuestro cuerpo evoluciono y al que se adaptó durante millones de años para el descanso.

  1. Establece una rutina de sueño inamovible: trata de acostarte y levantarte a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana.
  2. Crea un ambiente de relajante y tranquilo: asegúrate de que tu habitación esté oscura, fresca y silenciosa. Usa cortinas oscuras para bloquear la luz del exterior, acomoda las cosas de una manera armoniosa y acogedora y utiliza tapones para los oídos o una máquina de sonido blanco si hay ruido en el exterior.
  3. Relájate antes de dormir: prueba realizar técnicas de respiración profunda, meditación o yoga antes de acostarte para ayudarte a relajarte. Toma un baño caliente o lee un libro antes de acostarte para ayudar a relajar tu cuerpo y mente.
  4. Evita el consumo de estimulantes: evita el consumo de cafeína y alcohol al menos unas horas antes de acostarte.
  5. Haz ejercicio regularmente: El ejercicio puede ayudar a mejorar la calidad del sueño al reducir el estrés y la ansiedad y aumentar la fatiga física. Trata de hacer ejercicio al menos 3 veces a la semana durante un mínimo de 30 minutos.
  6. Evita la exposición a la luz azul: evita la exposición a pantallas (computadora, teléfono, tableta, televisión) al menos una hora antes de acostarte. La luz azul de las pantallas puede interferir con la producción de melatonina, una hormona que ayuda a regular el sueño.
  7. Trata de no pasar demasiado tiempo en la cama despierto: si no puedes dormir después de 20 minutos, levántate y haz algo relajante hasta que sientas sueño.
  8. Consume más vegetales y plantas. Agrega de tu dieta diaria, brócoli, espinacas, acelgas, cilantro, pepinos… todos estos alimentos verdes ricos en magnesio y potasio, que te ayudan a relajar tu sistema nervioso y en cuestión de horas comenzarás a experimentar sus beneficios.

Si aplicas estos 8 sencillos consejos de forma disciplinada y constante seguramente en algunos días comenzarás a dormir como “bebé”; profunda, serena y saludablemente.

Recuerda que:

Lo que hace la diferencia en los resultados que obtienes en la vida, es aquello que eliges probar y mejorar de manera progresiva. Los resultados los obtendrás con diciplina y consistencia en tus actos, no con una acción aislada.

Comienza hoy, implementado 1 o 2 de los pasos expuestos (te recomiendo comenzar por el último). , y una vez que tengas el hábito (3 a 4 semanas implementándolo), intenta probar los siguientes de manera gradual.

Si aplicas los pasos ininterrumpidamente por un tiempo considerable, y por alguna razón aún persisten tus problemas para dormir, es posible que debas hablar con un profesional de la salud mental y/o con tu médico de cabecera. Ellos pueden ayudarte a identificar y tratar cualquier problema físico o psicológico que pueda estar afectando tu sueño.

Recuerda que el cambio es un proceso que requiere tiempo y una consistencia en tus acciones inquebrantable. Comienza hoy por la noche y no lo dejes para después. 🙂

Un abrazo.

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